domingo, 30 de junio de 2024

EL FUTBOL NO DA SORPRESAS


«La vida te da sorpresas, sorpresas te da la vida…» pregona el Pedro Navaja en la voz de Rubén Blades o Fontova. Por lo visto, no todo es cíclico, estático, predecible. El fútbol, Dinámica de lo impensado según Panzeri, es el mejor ejemplo. 

Pero este 2024 parece porfiarse en el retorno de las fuerzas del orden: los pobres seguimos con menos plata; los equipos grandes siguen comiéndose a los chicos.

En menos de una semana se emparejarán la Euro y la Copa América en los cuartos de final. Y los razonamientos se enrocan a la hora de explicar los resultados: en el torneo de los Estados Unidos, con las distancias, las malas canchas, el sol en la cara y las sanciones por llegar tarde, los campeones del Mundo siguen siendo candidatos. Por más bien que jueguen Venezuela, Colombia o Canadá, este segundo pelotón de selecciones sigue viendo el torneo como un trampolín para el Mundial-2026, al cual accederán, seguramente, por el beneficio del aumento de cupos.

Pero al otro lado del Atlántico las cosas no son iguales. Con las canchas como billares y la «guardiolización» del juego, siguen estando por encima del resto los equipos que priorizan el pase a la gambeta, el acelerador al freno, todo lo contrario de lo que sucede en Sudamérica, dónde sacan diferencia los que tienen uno o varios gambeteadores que aseguran el traslado de balón entre los pozos de la cancha.   

Defensa, ataque; juego largo o juego corto; gambeta, personalidad, Inteligencia; superioridad numérica; plantel. Todo eso tienen Argentina, Uruguay y Alemania, para mi gusto. España (menos defensa), Inglaterra, Francia (juego lento) y Portugal (a veces le falta inteligencia) vienen en segunda línea en Europa; Brasil y Colombia (planteles más cortos) en Sudamérica. Sea como sea, el ganador será un campeón del Mundo, aquí y allá. Eso no cambiará. 

 

El Futbolólogo

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