jueves, 16 de mayo de 2024

 UN PARTIDO BISAGRA



Boca perdió. No empató. Perdió.

Perdió la oportunidad de quedar primero en su grupo de la Sudamericana, jugar el último partido con esa ventaja, y descansar toda la Copa América y los Juegos Olímpicos. 

Salvo milagro, no habrá primer puesto y definir los mano a mano en casa.

Todo por un error. 

Otro. 

Si Diego Martínez me pidiera un millón de pesos (y los tuviera), se los presto. El técnico xeneixe es más derecho que la General Paz. Su ciclo propuso un cambio del medio para adelante. Los laterales desbordan y los volantes llegan. Cavani recuperó el gol. Pero del medio para atrás está TODO mal.

Boca es un equipo verde. Solo Advíncula da cierta confianza defensiva (cierta), lo cual da a entender cómo están los demás. El peruano sube mejor de lo que baja, pero aún así es más que Lautaro Blanco, el otro lateral titular. El chico de Santa Fe es un excelente centrador, un Roberto Carlos. Su velocidad y la telepatía con Zenón es de destacar. Pero cuando vuelve llega tarde a todos y todas. Ok, puede pasar: sube 100 metros; baja otros 100. Pero no hay ni 5 ni sistema que lo respalde, como podría ser una defensa de tres en zona.

Los defensores de Boca, sin distinción, se la pasan recibiendo tarjetas por llegada tarde. Tiran planchas a la cara, codazos y, encima, discuten en la cara del árbitro. Ni Rojo, quién supuestamente es el patrón, el experimentado, se salva del aplazo. Todos juegan a cien mil pulsaciones por minuto, vayan ganando o perdiendo. Ah... los cerebros del consejo colgaron a Valentini en su mejor momento.

En el minuto 80 del partido de anoche, ganando 1 a 0, Boca mandó a cabecear a los dos centrales (¿¿??), sin siquiera tener una jugada preparada y sabiendo que el rival de contra es mortífero (le metió 4 en la ida).

El Boca de Martínez juega lindo, pero no bien. Juega más lindo que el de Almirón, que llegó a la final de la Libertadores. Aquel Boca aguantaba todo, menos a River ¡Pero este le gana a River..! Si defender es más fácil que atacar, hay, por lo menos, una remota esperanza para este ciclo.

Cuando en 1941 los japoneses invadieron Pearl Harbor dijeron: «Hemos despertado a un gigante». Todos creyeron que se trataba de los Estados Unidos, pero no, se trataba de ellos mismos. Todavía hay tiempo para despertarse de esta pesadilla que es el Boca de Martínez. 

 

El Futbolólogo