JUGÓ CON FUEGO Y SE QUEMÓ
Buenos días. Arranco con la mala costumbre de escuchar a
los sabelotodo de siempre queriendo hacer de las cenizas de esta selección una
idea, un porqué. Diego Díaz, Azzaro, Pagani, Recondo, Palacio, Vignolo
¡Libermann!… Se me quema la cabeza pensando en el jugador argentino, en todo lo
que se está haciendo al pedo; en el hincha que pagó la entrada; en la noche
mágica, plena de resultados previos a favor, como si por fin se hubieran
alineado los planetas.
Nada de eso, ni tampoco hacer leña del árbol caído. Ya sabíamos quienes eran Sampaoli, Bauza y Martino (técnicos diametralmente opuestos); ya tuvimos 38-38 en la AFA y jugadores mercenarios en partidos importantes. Ya tuvimos todo eso y siempre pateamos la pelota hacia adelante, porque lo inmediato era más que lo importante. Hicimos del extremismo nuestra identidad, nuestro único proyecto, como en la política. O acaso si ayer hubiésemos metido los tres o cuatro goles que nos merecíamos ¿No estaríamos hoy todos con otra onda?
Hace siete años dije en este mismo blog que no debieron
sacar a Maradona después del Mundial. Y no porque me gustara, porque fuera
Arrigo Sachi, Mourinho o Guardiola, sino porque los técnicos se merecen
terminar sus ciclos. El que más estuvo después de él fue Sabella y ya vimos la
historia. Hoy defiendo a Sampaoli, vayamos al Mundial o no. Por si acaso les aclaro que no soy fan de Bielsa ni del
3-4-3, porque no tenemos a Cafú o Roberto Carlos y porque si vamos a meter gente arriba hay que saber también romper líneas con el 8 como variante del centro.
Vicente del Bosque decía que el fútbol es una combinación del juego largo con el juego corto (¿acaso nos pasamos de lo último?). Este equipo da para un 4-2-3-1 pensando en Dybala como fusible de Messi y Di María, un jugadorazo sin espacio entre la montonera que le armó el DT. Y con respecto al centrodelantero me quedo con el recuerdo de Francia en el ´98, que no repitió 9 durante dos partidos seguidos y salió campeona del mundo. Pero soy rehén de este país y de esta selección. Y como todo buen cristiano espero la llegada del mes(s)ías, aunque no me salve.
Vicente del Bosque decía que el fútbol es una combinación del juego largo con el juego corto (¿acaso nos pasamos de lo último?). Este equipo da para un 4-2-3-1 pensando en Dybala como fusible de Messi y Di María, un jugadorazo sin espacio entre la montonera que le armó el DT. Y con respecto al centrodelantero me quedo con el recuerdo de Francia en el ´98, que no repitió 9 durante dos partidos seguidos y salió campeona del mundo. Pero soy rehén de este país y de esta selección. Y como todo buen cristiano espero la llegada del mes(s)ías, aunque no me salve.
El Futbolólogo