viernes, 19 de agosto de 2022

 


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Hace trece años Roberto Baggio, el mejor jugador italiano que vi, viajó a Barcelona a visitar a su amigo Pep Guardiola. En algún lugar del Camp Nou -que no recuerdo bien si fue el vestuario- se abrazaron después de tanto tiempo. Ambos sonreían y en Baggio la alegría le quedaba mejor en la foto, siempre con cara larga en los póster, su expresión habitual. Todo fue filmado para un documental que está en Youtube. De las palabras que intercambiaron solo entendí: “molt forte di testa” (muy fuerte de cabeza o cabeza dura).

El molt forte di testa era Messi, que jugaba ante el Asenal. Fue la noche del famoso: “Messi es un jugador de PlayStation” de Arsene Wenger, técnico del equipo inglés por 22 años. Miren si habrá visto partidos y jugadores este francés nacido en Estrasburgo. Baggio fue invitado a un palco. Después del partido bajó al vestuario. Messi no lo conocía, se saludaron. Pep Guardiola hizo de traductor, le decía a Leo que Baggio era el mejor jugador con el que había estado en una cancha… Pero La Pulga miraba el vacío con una sonrisa, ni escuchaba. Estaba pensando en alguien.

Si no recuerdo mal era algo así como un documental el que estaba haciendo Roberto. Y ese capítulo sobre Messi era tipo: “vamos a ver qué tan bueno es.” El partido fue un cuarto de final de la Champions League en el que no estuvo Ibrahimovich, disputado el 6 de abril de 2009 en el Camp Nou, la vuelta de un empate 2 a 2 en el Emirates Stadium de Londres.

Zlatan Ibrahimovich había sido recién incorporado al Barcelona. Él, Cristiano Ronaldo y Messi eran los tres mejores jugadores del mundo. Hay una famosa publicidad de Nike en la que Éric Cantona oficia de juez en un duelo de freestyle entre Zlatan y Cristiano. El sueco tuvo un arranque de temporada excelente en el Barsa, con muchos goles. Él y Messi tenían un duelo deportivo en el que a veces uno iba en punta y el otro lo superaba. En la ida, el 9 marcó los dos tantos del equipo y ese empate de visitante encarrilaba la eliminatoria. Pero se lesionó en un entrenamiento y no pudo jugar la vuelta en el Camp Nou. Y como son de ladinas estas figuras, la estrella no tuvo mejor idea que decirle a Messi: “je! Cómo te dejé la eliminatoria…”

Leo Messi no jugó para el documental-programa de Baggio, como podría haber sido, ni para su equipo. Jugó para Ibra. Marcó cuatro goles de PlayStation, uno al ángulo desde afuera del área, otro entrando en tromba, una vaselina de contra y el último… completo, con gambeta y caño.

A estos tipos no hay que joderlos mucho, porque son “fortes di testa”. Messi le respondió a Ibra como Maradona a Gatti cuando lo trató de gordito. Ese partido le valió el Balón de Oro en una terna en la que estaban Xavi e Iniesta, los campeones del Mundo de Sudáfrica, los dos en condiciones de igualar a Luis Suárez, el único Balón de Oro español (Gracias Zlatan)

Pero: ¿por qué me acuerdo de esto?

Con Cristiano haciendo los trámites de jubilación, hoy la terna por el estrellato la comparten Mbappé, Neymar y Messi. Y los tres juegan juntos en el PSG. Y el francés está infladísimo con sus compañeros sudamericanos o con los sudamericanos o con el fútbol sudamericano, no sé, porque también lo criticó. Y se viene el Mundial, la mejor competición para demostrarle al cachorro quién es el perro que manda.


El Futbolólogo