Argentina vs Holanda
COMPUTADORA DE VAN GAAL
Tengo un amigo leonino que me mandó el siguiente comentario
por Whatsapp: “De 32 equipos solo 3 permanecen invictos, solo 2 no han sumado
ni un punto y 0 equipos que hayan ganado los tres partidos.” También tengo un
hermano leonino que me
mandó: “Viste a Holanda hoy? Se lo comió en 2 panes a los yanquis. Pensé que le
iban a hacer más fuerza…” Algunos de los que leen este blog (si es que hay alguien ahí) tal vez recuerden a
un viejo contador nacido en agosto 11.
Louis van Gaal nació, según Wikipedia, el 8 de agosto de
1951. En el mundo hay millones de personas (tal vez miles de millones) que no
creen en los signos. Quien escribe es su opuesto complementario, como Raymond
Domenech, el francés que no hacía jugar a Pires y Zidane porque decía
que dos cancerianos no iban juntos, to much para cualquier
leonino de este planeta.
Pocas veces vi a Louis como en este Mundial, sentadito en su
playera de cuero negro, viendo su máquina naranja hacer jugo con los rivales. Van
Gaal es una enciclopedia que oscila entre ataques de star y un
terrible mal genio cuándo las cosas no le salen como quiere.
Pero en Qatar es otro tipo de león, uno maduro y tranquilo de
corbata orange, sentado entre un jabalí de nombre Edgard Davids, con corbata desalineada,
y una gloria llamada Danny Blind, papá de Daley Blind, el defensor que metió
el 2 a 0 ante Estados Unidos. La jugada (17 pases terminada con su remate) hizo
parar a todos menos a van Gaal, que sonreía sentadito de piernas cruzadas y
manos sobre las rodillas como diciendo: “¿Viste que lindo mi invento?”
Simón Kooper escribió un libro titulado Fútbol contra el
enemigo en el que contaba la travesía de Bobby Robson en Holanda. En la isla,
el técnico inglés estaba acostumbrado a que los futbolistas obedecieran. Pero en el país más hippie de Europa los jugadores discutían todas sus
decisiones. El libre pensamiento calvinista es un cliché de la cultura
holandesa. No en vano al técnico de la famosa Naranja Mecánica,
Rinus Michels (acuariano, perdón), le apodaban “Míster Látigo”. Había que tener un buen carácter para pararte frente a un Cruyff o un van Hannegen ¿no creen? Lo mismo que para un Gullit y un
Van Basten. Esa última versión afable del gran Rinus, la de la Euro del 88, se parecía
mucho más a esta de van Gaal.
Hay quienes todavía aseguran que el actual técnico de Holanda es el autor intelectual de la cuarta estrella de Alemania de Brasil- 2014. Louis ordenó al Bayern en un momento difícil igual que lo hizo con el Barsa post presidente Núñez, aquel donde jugaba Riquelme, al que colgó por salirse en un partido de la posición de extremo para asistir a Kluivert. En el segundo posteo de este Mundial puse una frase de Menotti de Fútbol sin trampa que dice: “Orden contra desorden gana el orden. Orden contra orden ganan los jugadores.” Pongámonos un momento la corbata naranja. De aquí en más seré Louis analizando a la selección argentina.
El arquero:
Es alto. Asegura los centros. Tiene carácter. Se escucha su
voz. Va bien en el mano a mano y los penales. No le quema la pelota.
La defensa:
Salvo errores aislados, juegan bien con los pies. Generalmente empiezan con cuatro y terminan con cinco. Ambos
sistemas están trabajados. Tres centrales van bien por arriba (Pezzela, Romero
y Otamendi) y tres por abajo (Romero, Otamendi y Martínez). Tienen un lateral
más defensivo y uno más ofensivo por banda y un comodín para todos los puestos con
apellido de queso (Foith).
El mediocampo:
Tiene cuatro posibilidades de medio centro: uno más
posicional (Rodríguez), uno más de ataque (Fernández), uno mixto (Paredes) y un
defensa que sabe jugar la posición (Lisandro Martínez). A los costados tiene
dos jugadores de apellido compuesto (De Paul y Mac Allister), inteligentes que
no erran pases, pueden asistir y rematar. Sus recambios no son tan inteligentes
y pueden errar pases (Gómez y Palacios). Dos de ellos (Gómez y De Paul) pueden
jugar en largo. Uno es más vertical (De Paul); al otro le gustan los cambios de
frente (Gómez). Su promedio de altura es de 1,75.
La delantera:
Su presión arriba es discontinua. Tiene dos jugadores experimentados y fuertes en el uno
contra uno (Messi y Di María), un único delantero centro (Lautaro Martínez, duro, sabe presionar), un segunda punta rápido y goleador (Álvarez, joven
con mucha energía que se asocia bien con Messi) y tres jugadores que no se sabe
bien lo que pueden dar (Correa, Dybala y Almada). Ninguno tiene buena estatura.
Pelota parada defensiva:
Se midieron contra un rival de mayor altura como Australia y
ganaron. Saben donde generar las faltas. El arquero es bastante seguro. Con un
promedio de altura medio, tiene buenos cabeceadores.
Pelota parada ofensiva:
Messi puede convertir de tiro libre. Tiene buenos
centradores. El mejor cabeceador es Otamendi. No suelen tener dos
cabezazos en el área o pase de cabeza al pie, aunque pueden marcar de segunda
jugada.
Debilidades:
No son una garantía remontando partidos. Messi erra penales.
Fortalezas:
Saben cerrar los partidos y recurrir a la épica en caso
necesario.
Cómo podemos ganarles:
Debemos mantenernos juntos y ordenados, jugar nuestro fútbol, manejar los tiempos y espacios con superioridad numérica. Tener la pelota (¿Rezar?).
El Futbolólogo

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