viernes, 25 de noviembre de 2022

 

NO ES UNA FINAL



En 1988 se jugó en Alemania un cuadrangular en el que participaron la selección local, Unión Soviética (actual Rusia), Suecia y Argentina. La Albiceleste fue como campeona del Mundo y con Maradona, que entonces daba el mismo rating que Messi. Fue una manera de devolver la gentileza al invitar a Alemania en 1987 a un amistoso jugado en Vélez, que los de Bilardo ganaron por 1 a 0. El gol de Burruchaga llegó tras un jugadón de Diego por la izquierda y un centro que Burru conectó como 9, con Valdano al lado. En ese partido debutaron Sensini, Troglio, Fabbri y Caniggia, quienes estarían en el debut de Italia-90 (también jugaron el Puma Rodríguez, Derycia y Siviski, que no fueron al Mundial).

En el primer partido del cuadrangular Argentina perdió 4 a 2 con la URSS (abreviatura de Unión Soviética). Pasamos a la ronda del tercer puesto, perdimos con Alemania 1 a 0 y quedamos últimos. Por su parte la URSS perdió la final y ganó Suecia.

Ese equipo soviético era una potencia. Podría habernos enfrentado en México-86 si no perdía 4 a 3 con Bélgica en un partido memorable. De hecho, Igor Belánov fue Balón de Oro ese año, un premio que hubiera sido de Maradona si no fuese porque solo lo daban a europeos en aquel entonces.  

En ese año ´88 la URSS llegó por cuarta vez a la final de la Eurocopa, jugada en Alemania. El rival fue Holanda. Van Bruekelen le atajó un penal a Belanov y Holanda ganó su primera Copa gracias a un cabezazo de Gullit y una volea de Van Basten.

En 1990 todos estaban en Italia. Argentina se presentó en su primer partido contra Camerún con seis debutantes: Lorenzo, Sensini, Fabbri, Simón, Basualdo y Balbo, dos menos que la selección de Scaloni (Dibu Martínez, Molina, Romero, Tagliafico, Paredes, De Paul, Papu Gómez y Lautaro Martínez). La selección de Bilardo perdió 1 a 0 y en la charla pospartido, el técnico le dijo al equipo con lágrimas en los ojos que si perdían así otra vez era preferible que se cayera el avión de regreso.

El siguiente rival era nada menos que Unión Soviética. Desde el ´85, cuando se estrenó Rocky IV, para los argentinos todo lo referente a lo ruso era Iván Drago, el inhumano contrincante de Balboa. El técnico metió cuatro cambios, uno de ellos providencial: Olarticoechea. El Gráfico le puso 9 puntos. Su centro a Troglio fue tan importante como el que dio a Caniggia en las semifinales. Con él Pedro abrió el partido. Luego vino otro de Burruchaga y una Mano de D10S, la segunda, esta vez no para marcar sino para evitar un gol.

Aquello sí fue una final, no esto que se jugará el sábado. La URSS venía de perder con Rumania, ganadora del grupo, y se quedó afuera en el segundo partido. Argentina empató el siguiente y jugó octavos con Brasil, el cuco del Mundial. Si en Qatar quedamos segundos, habrá nuevo cuco: Inglaterra. No hay que buscar similitudes con el Mundial-86. Este ya es igual al ´90.

El Futbolólogo

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