lunes, 9 de julio de 2018


Rusia 2018
SEMIFINALES

Se afinó el cuello de la botella. Cuatro equipos europeos tienen el GPS puesto con dirección al Olímpico Luznihkí de Moscú. Solo hay que ganar un partido para poder decirle al chofer que apunte el bus en esa dirección. Dos selecciones de las cuatro ya retiraron a Mascherano y tienen lágrimas de Messi en sus escudos. De las otras dos, una hace más de medio siglo que no levanta la Copa y la otra nunca lo hizo. LLegó la hora señores. Cara o seca. La moneda está en el aire:

FRANCIA vs. BELGICA

Los dos llegan fortalecidos anímicamente y enteros físicamente. Francia ha eliminado a Argentina y a Uruguay y Bélgica, después de parirla ante Japón, mostró su mejor fútbol contra el poderoso Brasil. Los dos tienen estrellas en sus planteles. Los dos tienen excelentes entrenadores. Los dos tienen juego aéreo y lanzadores de falta precisos. Los duelos mano a mano también tienen buena pinta: el duro Vertonghen contra Mbappé; los rápidos Aldeweireld y Griezmann; Kómpani vs. el grandote Giroud; los altísimos Fellaini y Pogbá; Varanne y Umtití contra el poderoso Lukaku; Matuidi atento a de Bruyne y Mertens; Witsel contra todos; los laterales franceses matándose a proyecciones con los carrileros belgas; ¿Kante haciendo la personal a Hazard como lo hizo con Messi?

Estos dos interesantes equipos juegan solo un poco diferente. La Francia de Deschamps se para 4-3-3 y los de Martínez usan el sistema 3-4-3, con de Bruyne haciendo las veces de enganche o de volante central. El belga es un equipo de doce jugadores, por lo que Mertens y Fellaini no suelen ser titulares a la vez, ya que uno es más mediocampista y el otro más delantero. Esta ductilidad le permite al cuadro rojo cambiar el dibujo táctico con una sola sustitución. Francia, por el contrario, es más posicional y regula la verticalidad. Elegir entre uno de los dos es como contestar si querés más a papá o mamá. No tengo pálpito de un resultado, solamente ganas de que Bélgica llegue a la final.

CROACIA vs. INGLATERRA

Quisiera traerles unos datos esotéricos, cabuleros. Desde que el Mundial es Mundial, cuando el organizador es vencido en la segunda ronda el vencedor llega a la final. Esto pasó doce veces y en ocho ocasiones el verdugo salió campeón (1938-´50-´58-´62-´94-2002-´06-´14), mientras que las otras cuatro solo consiguió medalla (1970-´82-´86-´90). Otro dato supersticioso, más moderno, es que desde que Pep Guardiola se hizo DT siempre gana el país en donde él trabaja: España en 2010 (cuando era entrenador del FC Barcelona) y Alemania en 2014 (Bayern de Múnich) ¿Acaso el técnico del City traerá suerte para Inglaterra?

En cuanto al juego, quisiera recordar una frase de Valdano. “Hace tiempo que los mediocampistas no se desentienden de los arcos.” Palabras más, palabras menos, lo que el ex delantero del Real Madrid y la selección argentina quiso decir es que desde que se patentó el  4-2-3-1 (sistema con el que juegan casi todos los equipos del mundo) los dos volantes de contención solo contienen y los trescuartistas solo se esfuerzan por atacar. Desentenderse de los arcos sería para él “jugar”, parar la pelota cuando hay que pararla, hacerla circular manejando los tiempos del partido. En este fútbol de freno y aceleración, Rusia-2018 ha demostrado que aquellos equipos que superpoblaron la cancha de “jugadores”, como España o Alemania, estarían ya caducados. En este análisis entra la evolución del enganche como variable del juego. De Riquelme a Özil, los dos mejores asistidores de la historia del fútbol por estadística, se pasó del 4-3-1-2 al 4-2-3-1 para acelerar la zona de gestación. El “fusible” que se para detrás del 9, entre los dos contención y los dos centrales rivales, juega más rápido que el enganche, elemento del juego indispensable para manejar los tiempos.

De los cuatro países que quedan, Craocia es el equipo que cuenta con mayoría de jugadores que se desentienden de los arcos: dos. Rákitic y Módric son una mutación de Riquelme con Özil (los partidos de Rákitic en el Sevilla así lo demuestran). Uno juega detrás del otro, tocan y tocan y el equipo se mueve a su ritmo; esperan al lateral cuando hay que esperarlo o profundizan en largo si ven el claro. Inglaterra, en cambio, es todo aceleración. Con pocos pases ya está en tu arco y cuando te presiona lo hace con hombres que ocupan el sector de la jugada, como distracción, sin esforzarse, dando tiempo a los demás a rearmar la zona. En el juego aéreo los británicos parecen estar más aceitados. Así las cosas, a partido largo los balcánicos corren con ventaja. A partido corto creo que los de la isla. Todo dependerá de las bajas sensibles que puedan haber por sanción o lesión y de los datos cabuleros anteriormente dados. 


El Futbolólogo


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