ARGENTINA – MARRUECOS
EN LA FINAL DEL MUNDIAL SUB-20
La anécdota es vieja, pero vale la pena recordarla. Como
ya es una leyenda obviaré los datos de rigor. Hubo un día previo al Mundial de
Italia-90 en el que el técnico argentino Carlos Bilardo les dijo a sus
dirigidos: “No quieren ver un partidito de África, miren que juegan bien eh…”
la respuesta que recibió fue la misma que te puede dar un pibe hoy cuando le
mostrás un video de tu oxidado siglo XX: mirar sin prestar atención.
El 8 de junio de 1990, en Milán, Argentina perdió 1 a 0
contra Camerún en el partido inaugural del Mundial de Italia. La siguiente
charla técnica la dio con ojos ensangrentados. En el único
momento en que se dio vuelta para verles la cara a sus jugadores, les dijo con lágrimas: “Si nos vamos a
volver en primera ronda, prefiero que se caiga el avión.”
Nada le dolía/molestaba más a Bilardo que haber visto,
advertido y que no le hicieran caso. El siguiente partido era de vida o muerte, contra la misma
Rusia que había vencido a la selección por 4 a 0 en el último amistoso. La
segunda mano de Dios (puñetazo de Maradona para salvar un gol, no visto por el
árbitro) y los goles de Troglio y Burruchaga dejaron con vida a la albiceleste,
que llegó a la final.
Jorge Valdano, en las antípodas del bilardismo, le
reconoció su libertad a la hora de planificar el ataque. Maradona, Burruchaga y
él no tenía referencia en México-86. De hecho, Valdano marcó su último gol del
Mundial empezando la jugada desde el lateral derecho y finalizándola como wing
izquierdo. Otra anécdota suya dice que les pedía que tuvieran todo el tiempo la
pelota en los pies y que un día Diego, cansado de él, entró al comedor de la
concentración haciendo jueguito, a lo que el técnico gritó: “¿Ven? Por eso es
Maradona.” (A estas alturas ustedes se preguntarán qué tiene que ver todo esto
con la final que se jugará mañana).
El bilardismo, para los que somos del milenio pasado, era un estilo de vida. Significaba que nada debía quedar librado al azar, excepto la creatividad. Ahí es donde sus ideas conectaban con el estilo futbolístico de los equipos africanos.
El primer Mundial Sub-20 se jugó en África (Túnez 1977).
Veintidós años después, Nigeria organizó el segundo en ese continente. El mismo país fue la
primera medalla de Bronce de la categoría en 1985 y de Plata en 1989. La siguiente generación
subcampeona fue la de Ghana (1993), también semifinalista en Malasia-97, donde
Argentina obtendría su tercera Copa Mundial, la segunda del técnico José Pékerman. Cuatro años después, Argentina y Ghana unieron historias en la
final del Mundial disputado en nuestro país en 2001, que ganó la albiceleste. Luego
de su tercer campeonato, José le entregó las riendas del juvenil a Hugo Tocalli, que ganó
dos trofeos más, posicionando a la selección en la tabla de campeones. La
siguiente edición africana (tercera) sería la de Egipto, treinta y dos años después de la que inauguraba el torneo. Allí Ghana obtuvo el premio, el único africano hasta hoy.
Los Mundiales Sub-20 tuvieron la particularidad,
siguiendo la pista africana, de ser organizados por países del Magreb (Túnez,
Egipto) y meritoriamente influidos por las buenas actuaciones de equipos
sub-saharianos, donde Malí y Senegal son las únicas excepciones del Sahel
(semifinales en 1999 y 2015). Para el caso de los Juegos Olímpicos, no hubo
organizadores, pero sí campeones: Nigeria en Atlanta-95 y Camerún en
Sidney-2000. Por último, se dio un enroque en los Mundiales de mayores: Sudáfrica lo
organizó en 2010 y Marruecos fue el único semifinalista de la historia en
Qatar-2022, Mundial que ganó Argentina, como todos sabemos.
Aquel equipo marroquí contaba con un pistón bereber
llamado Nordin Amrabat, incluído en el equipo ideal del campeonato (les paso el
link por si lo quieren ver: http://elfutbolologo.blogspot.com/2022/12/final-qatar-2022-los-once-mejores.html?m=1
). La hinchada de Los leones del Atlas fue la de mayor convocatoria, junto con
la de Argentina, lo que hubiera significado una final descontrolada de haberle
arrebatado ese lugar a Francia. Las noticias auguran una participación activa
de fanáticos mañana en las gradas del Estadio Nacional de Santiago. Las agencias de
viaje están regalando los vuelos.
Por todo lo antedicho. África es el tercer continente más
importante del fútbol. Y las predicciones de Bilardo cobran vida hoy. La actualidad
de Europa y América es demasiado sumisa al primer toque respecto del uno contra
uno que diferenciaba a los adalides del siglo XX. El fútbol ha cambiado y está
bien así. La urbanización mundial se ha comido los campitos donde los chicos
terminaban las jugadas como las imaginaban y no como les enseñan en los clubes o
academias. Será por ello que el Viejo Continente sigue mirando a África como Bilardo en los noventa, cantera inacabable de homo ludens. Por suerte para nosotros, las selecciones juveniles argentinas siguen respetando el juego libre, tan defendido por Aimar, discípulo de Pékerman, como por nuestro técnico, Diego Placente.
El Futbolólogo