viernes, 6 de marzo de 2026

 LÍO


«Yo me equivoqué y pagué.

Pero la pelota no… La pelota no se mancha.»

Todos lo perdonamos, por lo menos, los que lo amamos. Porque sabíamos que la mayor parte de esas actitudes reprochables eran producto de su enfermedad con las drogas. Su relación con adolescentes en Cuba ¿acaso lo diferencian de Epstein? Aquellas fiestas en la casa de Don Pepo, jefe de la camorra napolitana ¿sus manos no estaban manchadas de sangre? Los que lo debían cuidar, aquellos que vivían de sus milagros dominicales ¿Dónde estaban? ¿Con él, pecando?

Cuánta hipocresía hay en ser maradoniano, incluido yo. Ahora la grieta es que Messi le dio la mano a Trump, un gesto evidentemente peor que ¿el premio de la paz que le dio Infantino al mismo presidente?

Ordenémonos: lo de Messi es un desastre, no se entera de nada. Se pasa el día comprándole comida a los nenes y jugando a la pelota. Y su entorno es aún peor, no lee los diarios.

En segundo lugar, que Trump entregue un premio al campeón de la MSL es raro. ¿Hubo antecedentes de Obama o Bush? Por favor, búsquenlos. Así y todo, tanta risa con el presi… y entrar atrás de él ¡cuando el campeón sos vos y para eso te hicieron la reunión!

Tercero, ir a recibir un premio de un dictador es algo que te puede pasar. Passarella recibió la Copa del Mundo de las manos de Videla. Y eso no lo hace torturador o asesino –a Passarella, aclaro, por si no lo entendieron. Son profesionales. Hay un evento. El que lo organiza es el tipo más odiado de la Tierra… ok, sé ecuánime, hay chicos bajo metros de escombro, gritando para que los salven. Ellos no te vieron con Trump. Ellos te aman…

No dejemos solo a Leo. Se equivocó. Como Mascherano y De Paul –tampoco hagamos la vista gorda.

Maradona y Messi son exactamente iguales: genios dentro de la cancha; a veces reprochables afuera. Pero: ¿a uno lo perdonamos y al otro no? No es justo.

Diego se equivocó y pagó. Leo debe tener un gesto. Darle la mano al Diablo te mancha de por vida, queda visto. Hace falta pedir disculpas –y mucha agua bendita.

Porque hay gente ofendida, que no es gorila ni mandril. 

Sino gente que quiere vivir en paz.


El Futbolólogo

martes, 24 de febrero de 2026

CAMBIO NUESTRO CEREBRO


Hace poco escuché a alguien decir que nuestro cerebro había cambiado, que la IA nos había llevado a una relación directa con la realidad. Lo que antes era especulación, imaginación, pregunta, hoy se resuelve con un click. Hay tutoriales, montones de enciclopedias libres, software libre... 

Tampoco vemos un video a la velocidad normal. Adelantamos películas, series en Netflix, audios de Whatsapp… Vamos a otro ritmo.

Si yo revelara quién dijo la frase de inicio, el algoritmo posicionaría al lector del lado derecho o izquierdo del autor. Todos nosotros somos un algoritmo. Lo éramos antes de la revolución de las redes. Lo único que puedo adelantarles es que el personaje en cuestión es un consultor político, que está escribiendo ahora mismo un libro sobre cómo cambió la política a partir de la dictadura del algoritmo y la inmediatez.

Las redes sociales también son otro elemento que nos ha cambiado el cerebro. Vivimos nuestra vida (la de carne y hueso) y la del celular (llena de filtros). Es decir, vivimos “dos vidas” cuando apenas tenemos tiempo para una sola.

En ese contexto, como diría Milei (-algoritmo-), un director técnico de fútbol tiene que bajar una línea de juego y conseguir un resultado en dos o tres días. Y, por si esto fuera poco, convivir con el periodismo que va a un ritmo vertiginoso buscando la noticia inmediata (que inmediatamente deja de ser noticia), contagiando al hincha de toda la ansiedad que provoca ver la pantalla y creer que todos piensan como él. O sea, metafóricamente hablando, nuestra construcción de la realidad es hoy lo más parecido a querer hacer un largo en una pileta municipal de niños.

Si no hay tiempo para elaborar una idea (futbolística, política, de la vida…) nunca aprenderemos a hacer un largo y, menos aún, a nadar en lo hondo.

Como se imaginarán, todo esto tiene que ver con la renuncia de Gallardo, un técnico que debió remar entre patadas y brazadas de niños que prefirieron nadar en lo playito. Su salida abre un abismo para el hincha de River, equipo que, lógicamente, caerá en el mismo bucle en el que cayó el Boca de Riquelme, o Boca post-18. 

Solari, Aimar, Crespo, Coudet, Holan y Sampaoli se candidatean como los sucesores. Cualquiera puede dirigir porque son hinchas de River y porque River les puede pagar. Igualmente, creo que de todas las opciones me quedaría con la de Crespo (y aplazaría la de San Paoli a lo más lejos posible), porque me parece necesaria la transición moderada antes que la terapia de shock.

Vivir en la inmediatez no nos deja ver lo más importante: que la renuncia de Marcelo también significa el fin de la Era Gallardo, solo comparable a la Era Bianchi o Scaloni. Y como “Todo pasa” (frase de Julio Grondona) la congoja terminará apenas se juegue la Finalísima de la selección ante España el 27 de marzo. Mientras tanto, el periodismo hará todo el análisis playo de la cuestión, sin profundizar en nada. Porque nuestro cerebro cambió. Como dijo Durán Barba.  

 

El Futbolólogo   

sábado, 18 de octubre de 2025

 ARGENTINA – MARRUECOS 

EN LA FINAL DEL MUNDIAL SUB-20


La anécdota es vieja, pero vale la pena recordarla. Como ya es una leyenda obviaré los datos de rigor. Hubo un día previo al Mundial de Italia-90 en el que el técnico argentino Carlos Bilardo les dijo a sus dirigidos: “No quieren ver un partidito de África, miren que juegan bien eh…” la respuesta que recibió fue la misma que te puede dar un pibe hoy cuando le mostrás un video de tu oxidado siglo XX: mirar sin prestar atención. 

El 8 de junio de 1990, en Milán, Argentina perdió 1 a 0 contra Camerún en el partido inaugural del Mundial de Italia. La siguiente charla técnica la dio con ojos ensangrentados. En el único momento en que se dio vuelta para verles la cara a sus jugadores, les dijo con lágrimas: “Si nos vamos a volver en primera ronda, prefiero que se caiga el avión.”

Nada le dolía/molestaba más a Bilardo que haber visto, advertido y que no le hicieran caso. El siguiente partido era de vida o muerte, contra la misma Rusia que había vencido a la selección por 4 a 0 en el último amistoso. La segunda mano de Dios (puñetazo de Maradona para salvar un gol, no visto por el árbitro) y los goles de Troglio y Burruchaga dejaron con vida a la albiceleste, que llegó a la final.

Jorge Valdano, en las antípodas del bilardismo, le reconoció su libertad a la hora de planificar el ataque. Maradona, Burruchaga y él no tenía referencia en México-86. De hecho, Valdano marcó su último gol del Mundial empezando la jugada desde el lateral derecho y finalizándola como wing izquierdo. Otra anécdota suya dice que les pedía que tuvieran todo el tiempo la pelota en los pies y que un día Diego, cansado de él, entró al comedor de la concentración haciendo jueguito, a lo que el técnico gritó: “¿Ven? Por eso es Maradona.” (A estas alturas ustedes se preguntarán qué tiene que ver todo esto con la final que se jugará mañana).

El bilardismo, para los que somos del milenio pasado, era un estilo de vida. Significaba que nada debía quedar librado al azar, excepto la creatividad. Ahí es donde sus ideas conectaban con el estilo futbolístico de los equipos africanos.

El primer Mundial Sub-20 se jugó en África (Túnez 1977). Veintidós años después, Nigeria organizó el segundo en ese continente. El mismo país fue la primera medalla de Bronce de la categoría en 1985 y de Plata en 1989. La siguiente generación subcampeona fue la de Ghana (1993), también semifinalista en Malasia-97, donde Argentina obtendría su tercera Copa Mundial, la segunda del técnico José Pékerman. Cuatro años después, Argentina y Ghana unieron historias en la final del Mundial disputado en nuestro país en 2001, que ganó la albiceleste. Luego de su tercer campeonato, José le entregó las riendas del juvenil a Hugo Tocalli, que ganó dos trofeos más, posicionando a la selección en la tabla de campeones. La siguiente edición africana (tercera) sería la de Egipto, treinta y dos años después de la que inauguraba el torneo. Allí Ghana obtuvo el premio, el único africano hasta hoy.

Los Mundiales Sub-20 tuvieron la particularidad, siguiendo la pista africana, de ser organizados por países del Magreb (Túnez, Egipto) y meritoriamente influidos por las buenas actuaciones de equipos sub-saharianos, donde Malí y Senegal son las únicas excepciones del Sahel (semifinales en 1999 y 2015). Para el caso de los Juegos Olímpicos, no hubo organizadores, pero sí campeones: Nigeria en Atlanta-95 y Camerún en Sidney-2000. Por último, se dio un enroque en los Mundiales de mayores: Sudáfrica lo organizó en 2010 y Marruecos fue el único semifinalista de la historia en Qatar-2022, Mundial que ganó Argentina, como todos sabemos.

Aquel equipo marroquí contaba con un pistón bereber llamado Nordin Amrabat, incluído en el equipo ideal del campeonato (les paso el link por si lo quieren ver: http://elfutbolologo.blogspot.com/2022/12/final-qatar-2022-los-once-mejores.html?m=1 ). La hinchada de Los leones del Atlas fue la de mayor convocatoria, junto con la de Argentina, lo que hubiera significado una final descontrolada de haberle arrebatado ese lugar a Francia. Las noticias auguran una participación activa de fanáticos mañana en las gradas del Estadio Nacional de Santiago. Las agencias de viaje están regalando los vuelos.

Por todo lo antedicho. África es el tercer continente más importante del fútbol. Y las predicciones de Bilardo cobran vida hoy. La actualidad de Europa y América es demasiado sumisa al primer toque respecto del uno contra uno que diferenciaba a los adalides del siglo XX. El fútbol ha cambiado y está bien así. La urbanización mundial se ha comido los campitos donde los chicos terminaban las jugadas como las imaginaban y no como les enseñan en los clubes o academias. Será por ello que el Viejo Continente sigue mirando a África como Bilardo en los noventa, cantera inacabable de homo ludens. Por suerte para nosotros, las selecciones juveniles argentinas siguen respetando el juego libre, tan defendido por Aimar, discípulo de Pékerman, como por nuestro técnico, Diego Placente.

 

El Futbolólogo

 

viernes, 25 de julio de 2025

 MARIO

Escuché a Mario Pergolini hablar en plataformas, no sé si era la tele, no sé si era un podcast,  porque mi reproductor es YouTube y me guío por los títulos. Es otra forma de consumir medios, digamos, a la carta.

En esa «audición», como diría mi papá, el hombre de Cuatro Cabezas, la TV Ataca etc. le tiró un armario lleno de plomo a Riquelme por su mala gestión en Boca. Chocolate por la noticia. Pero hay más.

Pergolini, que formó parte de la dirigencia cuando Román ganó como vice de Ameal, sabe de cosas que a nosotros se nos escapan por la sencilla razón de que nos informamos por los medios y los medios tienen intereses, entre ellos, desinformar. La noticia es un bien que tiene fecha de caducidad como el yogur y  el  fiambre.  Hay que venderla antes de que se pase. Y si el pan caliente es «una cosa», la «otra cosa» no se vende ¿Se entiende?

Ahora, pongámonos en el lugar de los que están en la mira de los miles de franco tiradores que se pelean como pirañas por un pedacito de este Boca. Tienen dos caminos (o estrategias): el «Todo pasa» (como diría Grondona) y «La teoría conspirativa». De la primera fue la incorporación de Russo, un hábil declarante, o sino, mucho más hábil que Gago y Diego Martínez. Correcto: Miguelo pone paños fríos a las conferencias, regatea verdades, todo lo contrario que sus antecesores, que creían que en Boca se puede morir con los pies para adelante. Tal vez en los tiempos de Pernía sí, de Rattín o Giunta. Pero no del Consejo de Fútbol.

Nobleza obliga a hablar de la segunda estrategia: La teoría conspirativa, ponerse en el lugar de los Azzaro de la vida, los Ducatenzeiler (que ya le van soltando la mano a Román porque los expone intelectualmente ante la gente que los sigue) contra el poder «¡FACTICO!» de ESPN, TyC o el gorila de Fantino: «¡Ellos quieren Sociedades Anónimas, pero no lo van a conseguir. Boca es un movimiento Nacional y Popular, Bla, Bla, Bla..!» Es decir, si criticás a  Boca sos facho o peor que Feinmann.

Pero hubo una frase de Mario Pergolini en ese programa que vi y no sé como se llama (paso link: https://www.youtube.com/watch?v=aISFwedV86w ): «Los pibes no juegan porque el consejo y Román están peleados con los representantes.» Lo parafraseé, no la voy a citar textual. La frase explica el caso de Milton Delgado, que fue borrado del plantel. También algo que ya fue explicado muchas veces en este blog: el proyecto de Román vicepresidente era de estilo Barsa de La Masía, Boca Predio era el punto focal y prioritario. Ahora no es así. El plantel de primera división está lleno de gente rota y de fichajes que no andan porque Boca es un cabaret, como diría Latorre.

Cuando Riquelme se vaya dejará un agujero negro tan grande como el que dejaron  algunos presidentes argentinos. No digo que vaya preso, pero sí que el riquelmismo no va a volver. Ahora ¿quién tomará la posta? ¿Macri, Milei, una S.A.? Solo se me ocurre Mario, siempre y cuando no termine como Tinelli.

 

El Futbolólogo

jueves, 26 de junio de 2025

 QUE NOMBRE LE PONEMOS


Boca y River se despiden del Mundial de Clubes. Traer a la memoria una sensación como la que se vive‚ podría recordarnos lo que pasó en 2002‚ cuando la selección de Bielsa no cruzó la primera ronda. Si bien aquel equipo llegaba como candidato tras unas eliminatorias impecables‚ su partida significó apagar el televisor y perdernos de un campeón memorable‚ el Brasil de Cafú y Roberto Carlos‚ Rivaldo‚ Ronaldo y Ronaldinho.

La forma en que River y Boca atravesaron la competición fue diferente. Los Millonarios arrancaron con el que a priori era el rival menos ranqueado‚ Urawa de Japón‚ al que vencieron bien a pesar de lo parejo que fue el juego por momentos. En su segundo partido contra el Monterrey‚ el equipo del Muñeco perdió la contundencia inicial‚ aunque mereció ganar por generación de ocasiones. Y ese empate lo complicó para el último partido ante el subcampeón de Europa‚ el Inter de Milán.

La última compulsa evidenció la diferencia física‚ especialmente en el segundo tiempo. El campo se hizo largo y Martínez Quarta fue expulsado por ese déficit que tiene la defensa riverplatense en el retroceso. El recambio generacional se hace evidente en esa zona. Fue un momento clave del partido. La pantalla del estadio informaba que Monterrey le iba ganando a Urawa. Como diría el Duce Mussolini‚ era la victoria o la muerte para los de Gallardo.

Por su parte‚ el camino de Boca fue distinto como se dijoPrimero un empate con Benfica por no saber mantener un 2 a 0. Penal tonto de Palacios; gol de Otamendi en pelota parada (ampliaremos). Luego‚ el dentista: Bayern de Múnich; partido épico; derrota digna. Y para el final el blooper: victoria del Benfica y empate de Boca ante un equipo amateur.

Aunque pueda parecer raro‚ estoy de acuerdo con algunas declaraciones post partido vs. Aukland. El equipo neozelandés esperó con los once en el arco y el gol de pelota parada de Gray no debería ser tomado como algo demasiado grave. Yendo a la explicación por el lado contrario‚ como lo haría un faucaultiano‚ la selección argentina de Bilardo fue legendaria por su trabajo defensivo con pelota parada y recibió dos goles por esa vía en la final de México-86. Y si a esta cuestión‚ de que ya de por sí es complejo ser acertivo‚ le sumamos que Boca cambió mucho de técnicos –y por ende‚ de trabajos– como de jugadores‚ no habría tanta culpa de Russo‚ que recién llega‚ ni de los futbolistas. Porque siempre es más fácil practicar la jugada ofensiva que defensiva‚ sobre la cual solo hay dos opciones: o marcás al hombre o marcás en zona‚ y ninguna te da garantías. Eso con respecto a la pelota parada. Ahora hablemos un poco de cómo se ataca a un equipo que pone el acoplado en el arco.

El Barcelona de Guardiola‚ en su mejor versión (2008-2009)‚ no le pudo anotar gol a Chelsea en el partido de ida y ganó la vuelta en Stanford Breadge por el único gol de Andrés Iniesta‚ conocido como iniestazo‚ un remate sorpresa a quemarropas. Tampoco le ganó la vuelta al Inter de Mourinho en el Camp Nou la siguiente temporada‚ a pesar de haber jugado el segundo tiempo con diez. Claro que aquellos eran profesionales de élite y no amateursPero el Barsa tenía a MessiA esto podemos sumar que a Boca le va mejor jugar de contra que con posesión y que no tuvo a un gambeteador que hiciera la diferencia (Ceballos era el indicado‚ punto para el que lo criticó)En total fue un 75% de posesión‚ 82 centros y 40 remates‚ de los cuales solo nueve fueron al arco. El arquero de Aukland fue figura‚ junto con el maestro Gray y a Boca le anularon un gol hubo un tiro en el palo y el partido se suspendió por mal clima (tampoco la victoria de Benfica daba para motivarse).

El punto de la reflexión debería enfocarnos en lo difícil que resulta hacer una crítica cuando estas dos eliminaciones destapan la olla de ambos planteles‚ aun cuando a mediados de la fase de grupos tenían buena prensa extranjera. Las declaraciones de Guardiola y Luís Enrique‚ ponderando la riqueza del fútbol sudamericano –y su estilo– ayudaron a creer que no estábamos tan lejos‚ cuando lo auténtico es que el cuadro millonario necesita un recambio y el xeneixe también. Caso contrario soñar con la vieja era de Russo y Gallardo‚ los últimos DT campeones de la Libertadores‚ sería más o menos como vivir en un fútbol de cuentos.

 

El Futbolólogo

sábado, 21 de junio de 2025

 LA BOMBA


Tal vez no sea un buen título‚ lo reconozco‚ en plena Tercera Guerra Mundial. Cuando Irán está haciendo llover misiles sobre el escudo de hierro de Israel‚ con Trump haciendo tiempo para intervenir en medio de una guerra con Yemen. Y‚ además‚ Ucrania y Rusia‚ el Sahel‚ Pakistán y la India‚ y el mar de China.

Y entretanto‚ el Mundial de clubes‚ metáfora de la guerra donde también se saldan (o buscan saldarse) deudas históricas. Como la Intercontinental de 2001 que le ganó el Bayern a Boca‚ con gol de Samuel Kuffour‚ que debió ser anulado por infracción de Giovanni Elber a Clemente Rodríguez.

No vi el partido de anoche por falta de conexión. Vi los resúmenes‚ las reacciones y leí los mensajes que me mandaron. No hay mucho qué decir. Tal vez no haya tanta diferencia entre éste y aquel Boca-Bayern de 2001. O tal vez el Bayern nos hizo precio (cómo saberlo). No puedo decir quién jugó bien o mal si no vi el partido‚ pero sí darle un mérito a Russo por no a hacer lo que hubiera hecho cualquier técnico inxperto: cambiar todo el equipo. No‚ solo a los sancionados Figal y Herrera‚ sin bajar a Bataglia a la defensa.

Sea como sea‚ este partido dejó en claro que Miguel Merentiel es el único jugador xeneixe que cruzó toda la tormenta riquelmista con Trayectoria Educativa Avanzada (TEA)‚ como dicen en la escuela técnica. Solo La Bomba estuvo a la altura de ese otro compañero de equipo: el jugador número 12‚ inseparable socio de emociones. El oráculo dice que van a haber muchos Mundiales para Boca porque es una garantía de espectáculo humano en un planeta que está siendo comido por las máquinas.

Sin pretensión de melosa poesía‚ pero carcomido por la emoción‚ no me caben dudas de que este torneo ha sido un trampolín para el uruguayo. Las libretas ya están llenas de números. Se va. Y solo espero que esta vez su traspaso no sea una guerra‚ como lo fue con Barco‚ Valentini y todos los demás.

 

El Futbolólogo

lunes, 16 de junio de 2025

 EMPEZO EL MUNDIAL

 


No hay que pensar en nada. No importa el debut del Inter Miami‚ la goleada del Bayern‚ el PSG‚ eso fue pretemporada. El Mundial empezó ayer.

Boca fue una fiesta‚ le puso toda la onda. Con el dólar barato viajaron muchos hinchas y otros ya vivían en Miami. La relación fue 80/20 con Benfica en las tribunas‚ nos hizo acordar a Argentina en Qatar.

Porque si hay que bajar las entradas para que la gente vaya a ver fútbol‚ no tiene sentido organizar un Mundial en Estados Unidos‚ salvo para corregir los errores de la Copa América. Hasta donde se vio‚ las canchas mejoraron y la seguridad fue buena. Se nota que FIFA y Conmebol no son lo mismo para Norteamérica.

Los dos equipos‚ Boca y Benfica‚ jugaron un partido a la altura del público. El xeneixe salió más enchufado; las Águilas se enchufaron después. Miguel Ángel Russo armó un equipo razonable que empezó como el Boca de Bianchi ante el Real Madrid. Pero en aquella final de Tokio estaba Riquelme‚ que pisaba la pelota y se terminaba el partido. Estos chicos no saben manejar los tiempos y además‚ hay muchos que no piensan y el resto están todos rotos.

Lindos goles de Merentiel y Bataglia. Di María pateó su penal como en el patio de la casa. Otamendi clavó el empate de autoritario cabezazo luego de la roja a Belotti por jugada peligrosa. Figal y Herrera también fueron expulsados. Un partido extraordinario para los hinchas neutrales y del club portugués. Pero para los de Boca fue otro más en el que todo cambia para que nada cambie.

 

El Futbolólogo