LA ATAJADA DE DIBU
Para mí el fútbol no es solo un juego (perdón Scaloni), es como dijo Bill Shankly: “mucho más que eso”. El fútbol es táctica y estrategia,
es preparación física, técnica, experiencia, estado de ánimo, entereza de
espíritu e inteligencia.
El fútbol es energía, y no es que esté entrando en alguna
onda new age, nada de eso. Es como cuando estas en una pelea callejera (si es
que te tocó alguna vez) y le metiste una buena trompada al que tenés enfrente, tu mejor golpe, y ni lo moviste. Eso te da la pauta de lo que se te va a venir.
En el minuto 44 del primer tiempo, Vega pateó un tiro libre
maradoniano al ángulo que Dibu Martínez atrapó como un gato. No
es normal que un arquero bloqué una pelota en 2022. Tal vez un Thibaut Courtois,
de la etnia de los Preud´homme y los Pfaff, arquero que acostado llega de
palo a palo. Courtois bloca la pelota solo cuando llega sobrado, las otras las despeja
con los puños como la mayoría de los guardametas de hoy. La atajada de Dibu fue digna de un Maier, de un Gatti, de un Yashin o, si se quiere, de un Zamora. La mirada del tiempo le va a dar su justo lugar en la historia.
Un arquero no solo debe tener el timing para saber cuando
decidir el salto, la fuerza de brazos necesaria para no ser vencido, la vista
de lince. Un arquero debe saber, además, cómo caer. Y con toda la fuerza de su
ser puesta en el balón en el momento de mayor altura, fue el propio balón el que le sirvió de apoyo para que no se quebrara los huesos. Fue un
movimiento tan coordinado que le abría roto la cabeza a Da Vinci.
La atajada de Dibu partió el partido en dos, valga la redundancia. Fue un mensaje claro: “No estás jugando contra un equipo cualquiera”. La velocidad del fútbol no
permitió percibir el segundo de silencio mundial que provocó, un silencio
coordinado con la caída de la presión sanguínea de los mexicanos. El golazo de
Vega, anotado a un arquero normal, hubiese significado el 1 a 0 de México antes
de ir al descanso. Los jugadores que estaban en el campo con camiseta celeste y blanca también lo entendieron así. Después de la atajada vino el gol de Messi y de Enzo Fernández.
El Futbolólogo

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