EL EQUIPO DE LIO
Argentina ganó la Copa América y emparejó a Uruguay con
quince títulos. En un cotejo vibrante, venció a los fantasmas de las finales
perdidas ante Brasil, de los partidos que fue ganando en el torneo y le
empataron, de la quinta vez que Messi pudiera aparecer en la foto llorando. Lejos de analizar un partido trabado,
prefiero ir con los protagonistas de la mejor noticia del año a nivel mundial:

Emiliano Martínez: Hallazgo inigualable de Scaloni que se
la jugó dejando afuera a Armani, capaz de hacerte una atajada salvadora contra tres o
cuatro errores por partido. Dibu es un arquero de 90 minutos, juega
mejor con los pies, no da rebote, arriesga en los córner y ataja penales. Claro
que en todo el torneo nadie lo pudo probar en un mano a mano (el gran talento
de Aramani). Buena atajada a Richarlison
a los 8´ del segundo tiempo, fenomenales reflejos estilo Fillol a Gabi Gol en el 42´.
Tener un arquero seguro y con personalidad definitivamente cambia la ecuación.
Montiel: Uno de los cambios de la final. Con menos proyección que Molina, su inclusión fue para hacer contrapeso con Acuña en el
lateral izquierdo. Una buena de Scaloni esto de armar parejas de laterales atacantes
(Molina-Acuña) con marcadores de punta (Montiel-Tagliafico) acorde
con lo que pide el partido. Montiel jugó en la zona de los habilidosos Neymar y
Fred y le costó sangre en las piernas.
Romero: Segundo cambio de la final. Demasiado confiado en
sí mismo, arriesgó con pases interiores al arquero y al otro central que complicaron
más de una vez. Como central ofició de Tata Brown. Es más defensor que Pezzela
y mejor cabeceador que Martínez Quarta. Acabó lesionado y suplantado por el
primero de los dos, que cumplió bien en la zona crítica del partido. Romero perfila como
titular en el puesto de 2. Tiene que arreglar ese asunto de los
pases atrás, jugar más por afuera o reventarla, de última, para no complicar.

Otamendi: Debutó con Maradona en aquella goleada de
Brasil en Rosario, haciendo pareja con Domínguez, los dos de Vélez. Fue lateral
izquierdo en el 4-0 de Alemania y con Sabella su puesto se lo quedó Garay. Tras
la renuncia de éste, se recibió de stopper. Su rendimiento altibajo alterna partidazos, como el de anoche, con errores temperamentales. No obstante, es el caudillo de la defensa, capaz de salir a chocar como un tren a Neymar y levantarlo del piso para que no simule. Un futbolista de recorrido sabe lo que tiene que hacer
para anular psicológicamente al rival, para que pierda los papeles y se dedique
a otra cosa en vez de jugar.
Acuña: Es el vasco Olarticoechea de Scaloni. Recorre todo
el lateral y apoya a los volantes. Es el mejor carrilero que tenemos,
limpiando las jugadas desde atrás. Controla bien los pases, siendo una garantía para los cambios de frente. En defensa asume las
responsabilidades sin demasiada espectacularidad, pero con solvencia.
Paredes: Llama la atención su oficio de 5 siendo que no
tuvo formación en él. Me refiero a su timing para saber cortar la jugada a
tiempo. Es fuerte, hace acordar un poco a Redondo con la pelota en los pies. Fue
sustituido por Guido Rodríguez a causa de una amarilla en un momento del
partido en el que era necesario frenar los ataques de Brasil.
De Paul: Si Paredes es Redondo, De Paul es Simeone, el
jugador de mayor despliegue, el listo del equipo ¿Qué erró su penal ante
Colombia? Sí, pero también erraron Maradona y Messi. Tiene tantas ganas de
jugar que no le importa el puesto. Siempre elige la mejor opción de pase. Maneja
los tiempos, se asocia, descarga, presiona, pica. A esta selección le faltaba
un tipo que vaya para adelante, que contagie. Sobre todo a Messi.

Lo Celso: Demasiado habilidoso como para presionar, Giovanni
dejó su puesto natural de enganche para convertirse en un 8 por izquierda. El
resultado es un Bochini marcando al 10, un híbrido. De ahí que su rendimiento y
el del equipo sea intermitente a la hora de generar juego, ya que él es el único
pasador de oficio en el medio. Su calidad se notó cada vez que pudo meter una pelotita
filtrada a los delanteros. Con una amarilla a cuestas, fue sustituido por Tagiafico
a los 10´ del segundo tiempo, armándose así una defensa de cuatro con dos
laterales de oficio y subiendo a Acuña para armar un medio campo con Di María, De
Paul, Paredes y Él.

Di María: A sus 33 años se convirtió en el revulsivo de
esta selección, en el picante de segundo tiempo. En un equipo cuyo fuerte es la
presión arriba, el físico no le daba para los 90 minutos. Por eso su inclusión
de arranque fue sorpresiva y hasta discutida. Sin embargo, fue providencial dado
que marcó el único gol del partido. Fue sustituido a los 35´ del
segundo tiempo por Palacios, quedando el medio armado con De Paul, Palacios,
Guido Rodríguez y Acuña, dos líneas de cuatro bien armadas para aguantar los
últimos diez minutos y frustrar la posibilidad del alargue.

Lautaro Martínez: Jugó lejos del arco, como Caniggia ante
Brasil en Italia-90. Pero a diferencia de Cani, El Toro no tiene su velocidad y pierde brillo. Con un
equipo tan preocupado por no recibir goles, su tarea fue correr a los
cuatro del fondo de Brasil. Antes del final de la primera parte ya se le había
acabado la nafta. Uno de los puntos negativos de Scaloni es no haberle podido
conseguir hasta ahora un compañero de características complementarias, dado que Messi solo
ayuda en la presión si ve la posibilidad de robar. En la anterior Copa América, Agüero parecía ser la pareja ideal, pero hoy el Kun tampoco está para correr.
Si el planteo va a ser un 4-4-2 con Messi arriba, que se sepa que La Pulga trabajó
el sistema con delanteros o bien de despliegue (Higuaín, Suárez) o bien mejor dotados
técnicamente (Agüero, Neymar). Pero si Messi va a jugar detrás del 9, los del costado
tienen que patear más al arco para dejar a Lautaro en situación de
caza goles.

Messi: Nos dio la alegría de poder alegrarnos por él. Se
comió un gol increíble al final, pero ya fue. Estuvo a la altura del torneo y hasta los
brasileños, tan enconados con Bolsonaro y los gastos de la Copa, se alegraron
de que fuera él quien la levantara. Con un 83% de injerencia en este título, marcó 4 goles y 6 asistencias de un total de 12 tantos a favor de Argentina. Nada mal para un tipo de 34 años
en un torneo que se caracteriza por su fricción y por el mal estado de los
campos. Los datos siguen siendo sus mejores amigos a la hora de la comparación. Valdano alguna vez dijo de Kempes que no fue mejor porque él mismo nunca
lo decía. Igual que Leo, el más grande sin tener que afirmarlo en voz alta.

Scaloni: Sobre el final incluyó a Nico González para
suplir a Lautaro Martínez. El cambio no fue pieza por pieza, sino devolver la
presión arriba. Además, el de la Fiorentina cabecea bien y un centro llovido podía cerrar la victoria. La lectura del partido ha sido ejemplar teniendo en
cuenta la condición del equipo de no haber podido superar la materia de asegurar los partidos. Con los elementos que contaba, liquidó el resultado haciendo bien las sustituciones. Solo le falta aprender a usarlas “para ganar” y no “para aguantar”.
No tener el puesto asegurado le dio a este cuerpo técnico el baño de humildad necesario
para enterrar el fantasma de Sampaoli y el club de los amigos. La Copa
Confederaciones será un buen escenario para ajustar tuercas de cara al
Mundial. Pensar que Maradona no lo quería. En cualquier momento se
baja de una nube para abrazarlo.
EL FUTBOLÓLOGO
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