martes, 6 de noviembre de 2018


Boca – River 
PRONÓSTICO


Para el sábado dan lluvia y se juega en la Bombonera.
Y eso no es joda…

Todos saben que La Boca en tormentas hace al fango embellecer. Las medias embarradas se bajan hasta los tobillos, los veloces vuelan y los lentos traban con piernas de hormigón. Ese resbalón con agüita, esa falla del arquero, la gambeta del goleador que hace acordar a Kempes… Que Muñeco sí–Que Muñeco no; CONMEBOL y la c… de tu madre; público local o visitante; Macri–Gato–Wathsapp… Todo queda en la nada bajo el manto del «Señor». El creador de La Tierra viene trayendo nubes de húmeda para Buenos Aires. Mirá si justo él se va a perder el mejor clásico de todos los tiempos.

Alguna vez Sábato dijo que quemó el 80% de lo que escribió. Pues bien, el Olé y todos los analistas del fútbol ya pueden ir preparando la nafta y los fósforos. Porque este partido entre Rambo y William Wallace solo puede ser analizado por un anormal como el que suscribe:

Debilidades y fortalezas de River:

Vamos al barro. Un halo de épica envuelve a River tras la sanción de Gallardo y si algún jugador escuchó la exposición del gordo Farinella en Estudio Fútbol, saldrá del túnel en modo Ancho Rubén Peucelle. De eso no me quedan dudas que se va a agarrar el riverplatense promedio, como él, en la derrota o en la victoria.

Pero una cancha mojada es una cancha rápida ¿no es cierto? Y si la tarde viene nubosa nadie tiene porqué prender aspersores o enchufar mangueras en La Bombonera. Sería negligente darle de comer a la crítica internacional. Por lo tanto, con una garúa finita la pelota puede rodar como al cuadro millonario le gusta, ese tiki-taka veloz que a Boca lo enloquece. Pero si la lluvia persiste o es fuerte, una cancha espesa pondría a River en el aprieto del juego indirecto, de salir con pelotazos buscando la segunda jugada, como le dicen. La verdad, no tengo ni idea si lo trabajarán en la semana, pero de solo pensarlo me parece increíble lo que un cambio climático puede llegar a complicar las cosas.

En un partido de visitante en el que va mejor replegar y jugar de contra, la ausencia de Ponzio (lesionado) también es un tema de mencionar, porque el León no solo es un futbolista de brega, sino también un veterano que entiende los tiempos del juego, cuando dormirlo y cuando despertarlo. No estoy diciendo que sea un arquitecto de las jugadas (por favor, no lo confundamos con Pirlo) pero sí alguien que habla en la cancha. Si River juega 4-4-2 y Boca 4-3-3 como lo vienen haciendo en la Copa, esa gotera en el medio se puede agrandar con el correr de los minutos.


Debilidades y fortalezas de Boca:


Casi siempre en una competencia internacional todos los equipos terminan jugando la final con el once que ganó la semi, salvo casos de ausencia por lesión o sanción. El Boca de Guillermo, el copero, acabó jugando con dos wines y un nueve, que casi siempre es Wanchope Ábila de arranque y Benedetto cuando el rival acusa cansancio de piernas. En un planteo de tales características, River tiene superioridad defensiva porque tres marcan al hombre y uno compensa los errores. En cambio, los cuatro hombres de marca de Boca tendrán que aguantar todo el partido el uno contra uno frente a los volantes ofensivos y los delanteros millonarios. En síntesis, un error atrás en Boca se pagará más caro que uno de River.


Pero la lluvia podría frenar a los Pity Martínez, a los Nacho Fernández, Scocco, Pratto o a alguno de los colombianos de La Banda. Si la intuición de que ningún equipo cambiará de número de teléfono no me falla, con el 4-3-3 Boca tendrá un jugador más en la medular suelto, por lo que éste podría ser un buen clásico para Nández.


Pronóstico futbolológico:


La verdad que no tengo muchas ganas de ver el partido, me parece demasiado como para disfrutarlo. Prefiero hacerles tortas fritas a mis hijos. Obviamente lo miraré otro día por Youtube con el resultado puesto más tranquilo. Igual, me parece que estas nubes de húmeda, como dijo Saadi, traerán lluvia de goles para uno de los dos equipos. No me pregunten porqué tengo ese pálpito, ni tampoco cual será el color de su camiseta.     

El Futbolólogo

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