Boca – River
PRONÓSTICO
PRONÓSTICO
Para el sábado dan lluvia y se juega en la Bombonera.
Y eso no es joda…
Y eso no es joda…
Todos saben que La Boca en tormentas hace al fango embellecer.
Las medias embarradas se bajan hasta los tobillos, los veloces vuelan y los
lentos traban con piernas de hormigón. Ese resbalón con agüita, esa
falla del arquero, la gambeta del goleador que hace acordar a Kempes… Que Muñeco
sí–Que Muñeco no; CONMEBOL y la c… de tu madre; público local o visitante;
Macri–Gato–Wathsapp… Todo queda en la nada bajo el manto del «Señor». El creador de La
Tierra viene trayendo nubes de húmeda para Buenos Aires. Mirá si justo él
se va a perder el mejor clásico de todos los tiempos.
Alguna vez Sábato dijo que
quemó el 80% de lo que escribió. Pues bien, el Olé y todos los analistas del
fútbol ya pueden ir preparando la nafta y los fósforos. Porque este partido entre
Rambo y William Wallace solo puede ser analizado por un anormal como el que
suscribe:
Debilidades y fortalezas de River:
Vamos al barro. Un halo de épica envuelve a River tras la sanción de
Gallardo y si algún jugador escuchó la exposición del gordo Farinella en Estudio
Fútbol, saldrá del túnel en modo Ancho Rubén Peucelle. De eso no me
quedan dudas que se va a agarrar el riverplatense promedio, como él, en la
derrota o en la victoria.
Pero una cancha mojada es una cancha rápida ¿no es cierto? Y si la tarde viene nubosa nadie tiene porqué prender aspersores o enchufar mangueras en La Bombonera. Sería negligente darle de comer a la crítica internacional. Por lo tanto, con una garúa finita la pelota puede rodar como al cuadro millonario le gusta, ese tiki-taka veloz que a Boca lo enloquece. Pero si la lluvia persiste o es fuerte, una cancha espesa pondría a River en el aprieto del juego indirecto, de salir con pelotazos buscando la segunda jugada, como le dicen. La verdad, no tengo ni idea si lo trabajarán en la semana, pero de solo pensarlo me parece increíble lo que un cambio climático puede llegar a complicar las cosas.
En un partido de visitante en el que va mejor replegar y jugar de contra, la ausencia de Ponzio (lesionado) también es un tema de mencionar, porque el León no solo es un futbolista de brega, sino también un veterano que entiende los tiempos del juego, cuando dormirlo y cuando despertarlo. No estoy diciendo que sea un arquitecto de las jugadas (por favor, no lo confundamos con Pirlo) pero sí alguien que habla en la cancha. Si River juega 4-4-2 y Boca 4-3-3 como lo vienen haciendo en la Copa, esa gotera en el medio se puede agrandar con el correr de los minutos.
Pero una cancha mojada es una cancha rápida ¿no es cierto? Y si la tarde viene nubosa nadie tiene porqué prender aspersores o enchufar mangueras en La Bombonera. Sería negligente darle de comer a la crítica internacional. Por lo tanto, con una garúa finita la pelota puede rodar como al cuadro millonario le gusta, ese tiki-taka veloz que a Boca lo enloquece. Pero si la lluvia persiste o es fuerte, una cancha espesa pondría a River en el aprieto del juego indirecto, de salir con pelotazos buscando la segunda jugada, como le dicen. La verdad, no tengo ni idea si lo trabajarán en la semana, pero de solo pensarlo me parece increíble lo que un cambio climático puede llegar a complicar las cosas.
En un partido de visitante en el que va mejor replegar y jugar de contra, la ausencia de Ponzio (lesionado) también es un tema de mencionar, porque el León no solo es un futbolista de brega, sino también un veterano que entiende los tiempos del juego, cuando dormirlo y cuando despertarlo. No estoy diciendo que sea un arquitecto de las jugadas (por favor, no lo confundamos con Pirlo) pero sí alguien que habla en la cancha. Si River juega 4-4-2 y Boca 4-3-3 como lo vienen haciendo en la Copa, esa gotera en el medio se puede agrandar con el correr de los minutos.
Debilidades y fortalezas de Boca:
Casi siempre en una competencia internacional todos los
equipos terminan jugando la final con el once que ganó la semi, salvo casos de ausencia
por lesión o sanción. El Boca de Guillermo, el copero, acabó jugando con dos
wines y un nueve, que casi siempre es Wanchope Ábila de arranque y Benedetto
cuando el rival acusa cansancio de piernas. En un planteo de tales
características, River tiene superioridad defensiva porque tres marcan al
hombre y uno compensa los errores. En cambio, los cuatro hombres de marca de
Boca tendrán que aguantar todo el partido el uno contra uno frente a los volantes
ofensivos y los delanteros millonarios. En síntesis, un error atrás en Boca se pagará más caro que
uno de River.
Pero la lluvia podría frenar a los Pity Martínez, a los
Nacho Fernández, Scocco, Pratto o a alguno de los colombianos de La Banda. Si la intuición de que ningún equipo cambiará de número de teléfono no me falla, con el 4-3-3 Boca tendrá un jugador más en la medular suelto, por lo que éste podría ser un buen
clásico para Nández.
Pronóstico futbolológico:
La verdad que no tengo muchas ganas de ver el partido, me
parece demasiado como para disfrutarlo. Prefiero hacerles tortas fritas a mis
hijos. Obviamente lo miraré otro día por Youtube con el resultado puesto más tranquilo. Igual,
me parece que estas nubes de húmeda, como dijo Saadi, traerán lluvia de goles para uno de los
dos equipos. No me pregunten porqué tengo ese pálpito, ni tampoco cual será el
color de su camiseta.
El Futbolólogo

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