CÓMO JUGARLES
Argentina le ganó a Suiza, equipo rocoso, de relojería, por la única ventaja de jugar once contra diez los últimos veinte minutos del reglamentario y todo el suplementario. En la otra llave, Inglaterra tuvo su mano a mano ante la Noruega de Haaland en el calor de Miami. Como en 1966 y 1986, habrá superclásico. Scaloni ya habló de “partido de fútbol”. Veremos qué dicen los hinchas.
Lo que sigue es un análisis del equipo titular inglés,
línea por línea, jugador por jugador, como para que vayamos conociendo al
enemigo.
Guardameta:
Jordan Pickford es un piloto de la Fuerza Aérea. Su peinado
con gel no le quita esa esencia de arquero Hooligan. Va a todas, arriba, abajo, corta centros con los puños; da rebotes y se tira sobre la granada. Los hinchas festejan sus atajadas apretando latas de cerveza.
Defensa:
John Stones es el único sobreviviente, junto con Pickford
y Kane, de Rusia-2018. En el City de Guardiola fue lugarteniente de la zaga. A
diferencia del arquero, él es un caballero de la Cruz de San Jorge, el capitán
sin cinta, un técnico dentro del campo. Konsa, O´Reilly y Guehi son debutantes
en los Mundiales, lo que es decir, hacen todo lo que Stones les pide. Casualmente
los tres son de color (Nico O´Reilly es mestizo), dato que puede parecer
trivial, pero no en Inglaterra, país de castas. La línea de cuatro no se negocia. Los laterales
tienen la correa hasta la mitad de la cancha, tal vez un poco más si el equipo
está en campo rival. Pero los centros son para los extremos. A Tuchel no le
gusta el desorden atrás.
Doble pivote:
Declan Rice es el Paredes del equipo. Juega en largo y se
encarga de los centros frontales, tiros libres y córneres. El sistema defensivo
inglés post pérdida es de faltas tácticas, por lo que suele ser el sacrificado
cuando el árbitro mete la mano en el bolsillo, ya que es muy estético para
jugar sucio. Con todo, si Rice es Paredes, Ánderson es Delgado. Albañil,
gasista y electricista, hace todo el mantenimiento y limpieza del equipo,
multiplicándose como Droopy en la MGM. El más obrero del equipo.
Los extremos:
A la izquierda, Gordon es un corredor nato, Carrozas de
Fuego, Mel Gibson en Gallipoli. Es constante en sus incursiones y da mucho
trabajo a los laterales. Sus centros son precisos y en tiempo perfecto, como el
que le puso a Bellingham en el segundo gol a Noruega. Por el otro costado, Noni
Madueke y Bukayo Saka se alternan un tiempo cada uno, como Molina y Montiel en
nuestro equipo. Son muy buenos en el uno contra uno, se sacan un hombre de
encima seguro, y a veces dos.
Delantera:
Bellingham es el falso 9 y Kane el 9. Cada uno suma 6
goles de un total de 13 del equipo (el otro lo hizo Rashford), lo que quiere
decir dos cosas: si le das un metro a Harry o metro y medio a Jud, es gol; pero
si por esas casualidades tuvieran algún inconveniente físico, o lo que sea,
probablemente no haya plan B. Tácticamente son inquietos, siendo Bellingham un
5-8-10 y Kane también armador y creador de espacios para su socio.
El técnico:
Tuchel es lo que Bielsa en Uruguay, un alemán en
Inglaterra. Por ahora las cosas funcionan, pero lo miran de reojo. No es la
primera vez que los creadores del fútbol tienen un técnico extranjero. Eriksson
(Mundiales de 2002 y 2006) y Capello (2010) fueron algunos experimentos. La tercera
es la vencida y el tren Thomas los llevó más lejos que los otros dos. La táctica
(4-2-3-1) no suele negociarse. Los cambios son pieza por pieza. Salvo por las
incursiones de Gordon, el módulo es espeso llevando el balón. Juega con líneas
abiertas para atacar y juntas para defender. A partido roto tiene ventaja porque hay calidad. Pero si se le cierran atrás sufre mucho el calor.
Cómo jugarles:
La lógica dice que al 4-2-3-1 se le gana con un 5-3-2, siendo
nuestro volante central, Paredes, el que se quede con Bellingham (como Busquets
con Özil en Sudáfrica-2010) y un central con Kane, sirviendo los otros dos de apoyo a los laterales cuando el extremo queda uno contra uno. Jugar 4-4-2, como viene
iniciando la Scaloneta, implica que el extremo inglés pueda picar a la espalda del
volante abierto argentino, quedando solo con el lateral, y Bellingham y Kane uno
contra uno con el central. En cambio, el 5-3-2 le daría superioridad numérica a
los tres volantes contra el doble pivote inglés y dejaría al delantero con los
centrales y a Messi en línea de flotación.
Por supuesto que Scaloni, Samuel, Aimar y el Ratón son
mucho más inteligentes y creativos que yo. A ello sumaré que Argentina
tiene un plus de actitud, que conoce al rival porque sus jugadores comparten la
liga y que el juego aéreo, vieja receta británica, hoy ya se puede contrarrestar. Pero
a no dormirse. La selección no ha enfrentado a rivales de fuste en este Mundial,
y si es que el arbitraje no nos ayudó, los rivales lo hicieron cometiendo los
errores necesarios para que la selección pasara. Los cuatro semifinalistas son
el 1, 2, 3 y 4 del ranking FIFA. Puede que nos haya tocado el peorcito y que la cuerda floja se pase mejor con futbolistas de calidad como los nuestros. Pero ellos también los tienen. Sino, pregúntenle a Croacia.
El Futbolólogo

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