ES LA ÚLTIMA
Antes de empezar quisiera avisarles que este posteo va a
ser un poco largo. El eje del mismo será la clasificación de Argentina a los
cuartos de final, tras eliminar a Egipto. Desde allí saldrán disparadas las
flechas hacia varias cuestiones que nos permitan llegar a conclusiones más
profundas sobre lo que estamos viendo. Se trata de la suma de la visión del
partido en directo, lo escuchado en la conferencia de prensa de ambos técnicos,
las declaraciones post partido de los futbolistas y el análisis de los periodistas
y streamings de varios países.
Argentina comenzó su marcha con un mediocampo espeso,
con De Paul y Enzo Fernández como los puntos más bajos. Hubo malos pases y
error en alguna que otra decisión. Egipto, más dinámico, encontró el gol de
cabeza en el peor partido del Dibu Martínez en el Mundial. Acto seguido, una
apertura en el ataque argentino para Tagliafico nos dio un penal bien cobrado
por el árbitro, pero no por Messi.
Esta es la primera ventana que deberíamos abrir. ¿Es bueno
que él patee los penales? ¿es garantía de gol? Messi ya ha errado cuatro en los
Mundiales: ante Islandia en 2018, Polonia en 2022 y dos en los que va de este,
ante Austria y Egipto. A ellos se suman la final de la Copa América 2016 ante
Chile y la definición ante Ecuador en 2024. Siempre que patea cruzado se lo
atajan, con la única excepción de la Copa América 2015, en la que fue el único
gol de la tanda final. Cuando lo hace con el pie abierto (Holanda Mundial-2014,
Holanda y Francia 2022) va adentro, pero al medio. Leo anuncia mucho el remate
y patea despacio (excepto el nombrado de 2015). Si ha de suponerse que los
practican, él debe tener un buen hándicap, de seguro. Pero si me dan a
elegir, prefiero que no patee más.
Aunque suene contradictorio, hay que decir que cuando él
erra, Argentina gana, con la única excepción de la nombrada Copa América de 2016.
Sea como sea, a inicios del segundo tiempo vino un segundo gol de Egipto, que
el árbitro anuló por una falta previa a Lisandro Martínez, revisada en el VAR.
Luego del gol anulado vino otro de Ziko, que hubiera sido el 3 a 0, pero fue el 2 a 0. Esas dos anotaciones del segundo tiempo vinieron de contra. Lisandro Martínez no tuvo su mejor partido (si lo comparásemos con el altísimo rendimiento mostrado ante Cabo Verde), pero sí Cuti Romero y Leandro Paredes, los tres defensores que quedaban cuando los laterales iban al ataque. A veinte minutos del final el partido estaba perdido. Messi había errado su penal y Dibu recibido tres goles. Fue entonces cuando Argentina entró en una anarquía, en un motín futbolístico, ayudado por la única vez que Scaloni decidió jugar con Leo, Julián y Lautaro en ataque. El Toro ingresó por De Paul. El técnico argentino hizo cambio de laterales también: Nicolás González por Tagliafico y Montiel por Molina. A los 79 minutos Cuti Romero abrió el arco con un gol de cabeza. 5 después, Messi venció las manos del enorme arquero Mostafa Shobeir. En el 92´, penal de Julián Álvarez a Mohamed Salah que el árbitro no quiso revisar. Contragolpe argentino y Enzo Fernández marcaría el 3 a 2 de cabeza, cerrando el partido tras una contra que acabaría en centro de Lautaro Martínez. Los egipcios pidieron VAR. Un auxiliar del técnico invadió el campo y fue expulsado. Hassan hizo señas de racismo (una X con los brazos). Ziko dijo tras el partido que ya podían darle la Copa a Messi. Scaloni lloró por la épica de su equipo.
Donde Trump mete la cola no puede haber nada bueno. En los 16avos jugados entre Estados Unidos y Bosnia, el goleador norteamericano Folarin Balogun cometió una falta grave por la que fue expulsado. La polémica fue que Messi hizo otra similar ante Argelia y no recibió tarjeta. A favor de Leo corre que el bosnio se lesionó y no pudo continuar (el argelino sí). Para los octavos, Balogun fue sobreseído ¿Quién intercedió?: Trump. Ahora bien ¿Por qué la FIFA le hizo caso? Bueno, Infantino le entregó el Premio de la Paz en la ceremonia del sorteo. Y para redondear, seguro que ni ustedes ni yo tenemos conocimiento del estado del FIFA Gate, sobre el cual intervino el FBI. La extorsión es el arma del siglo XXI. Continuemos.
¿Hubo casos en los que políticos se entrometieron en decisiones arbitrales? En 1982, el jeque de Kuwait Al-Sabah bajó de la platea (literal) a hablar con el árbitro soviético Miroslav Supar para que anule un gol de Francia por un supuesto silbatazo que distrajo al equipo ¿Decisión final? Gol anulado. No voy a contar todas, pero puedo citar la relación de Mussolini con los jueces en Italia-34, la visita de Videla y Henry Kissinger al vestuario de Perú en Argentina-78, en fin. Puede que para 2026 todos estos ejemplos parezcan anticuados, pero no. Evidentemente la FIFA es una organización que obedece a la política.
Llegados a este punto ¿cómo es la relación de Argentina con Trump? Buena. Messi le dio la mano y Milei se babea con él. ¿Y la relación de Egipto? Mala. El técnico Hossam Hassan celebró los triunfos de su equipo mostrando una bandera de Palestina, nación que está en guerra con Israel, aliado de Estados Unidos. Pero ¿se mezclan fútbol y política? Si. Irán lo sabe, y en México hubo manifestaciones anti-Mundial en cada partido (que incluyeron, entre otras cosas, grafitear el coche de Cuauhctémoc Blanco, vieja gloria Tri, hoy diputado).
Todo lo revisable se revisó. Y las decisiones del árbitro
francés François Letexier y del VAR, aunque polémicas, tuvieron un alto grado
de acierto. Por veinte minutos Messi casi se va con Cristiano Ronaldo, Modric y Neymar.
Si fuese un Mundial normal Argentina ya estaría entre los cuatro primeros. Este
campeonato extenuante, inmediatamente después de la temporada regular, con
calor y largos viajes, no es malo. Lleva 173 goles en 60 partidos, casi 3 de
promedio en una competición donde los arqueros son figuras. Hay un goleador con
8 tantos (Messi), dos con 7 (Mbappé y Haaland) y uno con 6 (Harry Kane), algo único en la
Historia del torneo. Solo Infantino y Trump, con sus torpezas, generan
suspicacias. La pelota no tiene que mancharse, es nuestra. No lo digo más.

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