ITALIANO VERO
Nobleza obliga. El Mundial se jugará en medio de la
Tercera Guerra Mundial. 63 son ya los países involucrados en conflictos
internacionales, 15 más que los que viajarán a Estados Unidos, Canadá y México
a jugar al fútbol.
En 1934 Italia organizó un Mundial durante el fascismo. En
1938, Francia hizo el suyo con las bombas en las orejas. En 1978, Argentina fue
sede en medio de una dictadura. El ICE ya está en los aeropuertos esperando a
las aficiones. Es así, el Mundial no decide a los gobiernos. Y a la FIFA no le
importa la política fuera de Zúrich.
Lindo tema para seguir. De Paul dijo después del partido
con Zambia: “No hacemos política” ¿Qué pensaría el Doctor Sócrates, padre de la
democracia corinthiana (¿no lo conocés? Buscalo)? ¿Y Ronnie Helström, el arquero
sueco que caminó con las madres de Plaza de Mayo durante el Mundial-78? CR7 posó con la bandera de Palestina... Si no
queremos pensar en referentes afuera ¿Qué pensaría Maradona entonces? De
Paul no se enteró de que la Finalísima no se jugó porque Qatar entró
en guerra, y la guerra es política. Que él no la haga es una cosa, pero habla por más gente.
La selección le ganó a Zambia 5 a 0 y a Mauritania 2 a 1.
La interpretación de estos amistosos fue que el equipo no estaba preparado para
jugar contra España (en realidad, para ganarle). No hay que olvidarse que el
fútbol no es una ciencia exacta. En el Mundial anterior, Julio Maldonado,
periodista español con la mayor cantidad de partidos grabados y colección de
revista deportivas de todo el mundo, predijo una goleada de Argentina a Arabia
Saudita, nada más lejos de la realidad. Es cierto que a la albiceleste le
cobraron muchos offside, uno de ellos erróneo (se dijo después). En síntesis:
para ganar un Mundial tenés que ganarles a todos, a los rubios de ojos celestes
y a los otros también.
No sé si lo dije en algún momento, mi candidato a campeón
es Portugal, siempre y cuando Vitinha juegue todos los partidos. El volante del
París Saint-German es único e incomparable con otro que haya visto. Es pequeño,
envolvente y tiene una gran precisión en el armado del juego. Maneja los ritmos
a su manera y es difícil de marcar porque corre todo el tiempo. A veces tiene
cosas de Pirlo, aunque es más rápido; y de Mascherano, aunque es menos pica
piedras. El resto del equipo es una suma de excelentes futbolistas que, además,
se conocen. El técnico es bueno, Roberto Martínez, quien dirigió a Bélgica en
Rusia-2018, sacando muy buenos resultados. Y también está Cristiano, el máximo
goleador de la Historia del Fútbol, que con sus 41 años puede hacer de Roger
Milla, el revulsivo camerunés de 42 que le complicó la vida a varios cuando ingresaba en Italia-90, incluida
a Argentina.
Si hablamos de Cristiano hay que hablar de Messi también, del
cual Jose Mourinho (vaya casualidad, otro portugués) dijo que por su manera de
leer el juego, puede estar parado en la cancha si tiene un equipo que corra por
él, dando a entender que no es involutiva su actividad en el fútbol de los Estados
Unidos, relativamente inferior al del resto del mundo. Hoy Messi es un Bochini
(pueden buscarlo si no lo conocen), un director de orquesta, un arquitecto,
como dicen en Italia.
Sí, ya sé: el título del posteo iba por ahí. Pero vamos a
esperar un poquito.
El fútbol de hoy tiene su punto crucial en la ocupación del
espacio en comparación al fútbol que se jugaba en el siglo XX, con la única excepción
de la Naranja Mecánica, selección holandesa de los setenta. También se puede
tomar nota de otro deporte, como, por ejemplo, el básquet, para entender esta evolución
del deporte en sí. Carlos Delfino, ex Generación Dorada del básquet argentino,
hoy comentarista de la NBA en Italia, dijo en su último reportaje con Juan
Pablo Varsky en Clank! que actualmente los entrenadores de la NBA tienen un tiempo
preciso para poner a los jugadores en cancha, y no más de eso, para que no se
lesionen, debido al ritmo, más alto que el de su época y mucho más que el de la
de ídolos como Jordan o Magic Johnson (lo pueden buscar si no lo conocen). Aquí
es donde yo encuentro un paralelismo (prepárense para leer esto…) entre lo que
pasó en la visita de Japón a Inglaterra. No importa si ganaron 1 a 0. Lo que
importa es que los nipones dominaron el campo por superioridad física y coordinación
colectiva a un nivel que no sé si otra selección los supere (¿se imaginan si Bielsa fuera el técnico?). En Qatar 2022
superó a España y a Alemania, y hoy lo hace con el país dueño de la mejor liga del
mundo. No con esto quiero decir que los japoneses tendrán una participación destacada
en el próximo Mundial, porque el fútbol no es una ciencia exacta, como se dijo,
y porque (se dijo también) cualquier rival te puede complicar.
Termino el posteo con los partidos del repechaje. Bolivia no
podrá repetir la gesta de USA-94. Irak va a la Mundial (estando en guerra con
Estados Unidos. Fin.). Todos los demás partidos fueron realmente electrizantes,
con resultados ajustados, dos de ellos definidos por penales. Jugados la gran
mayoría en simultáneo, me decidí por ver el Bosnia-Italia, definido por dos
errores: el del arquero bosnio en el primer gol azzuro; y el de Bastoni,
expulsado a los 41´ del primer tiempo por un cruce a Mecic cuando se iba solo
de contra. La escuela de la barrida, de la cual los italianos son expertos,
dice que al wing izquierdo se lo cierra con la pierna derecha, agarrando “abajo”
pelota y jugador. Bastoni fue con la izquierda, que por anatomía choca rodilla…
Lo que siguió fue aguantar y contragolpear para Italia, y una catara de centros bosnios que los laterales del equipo de Gattuso no pudo detener, a pesar de los
despejes de los centrales y de la buena noche de Donnarumma. Mi opinión sobre
esta Italia es que recurrieron a Gattuso para inyectar anímicamente a una generación
que no tiene nada que ver con la suya. Es la tercera vez que la selección de las cuatro
estrellas no va al Mundial. En 2006 ganaron el último y en
las siguientes competiciones siquiera pudieron pasar la primera fase. Muchos podrán
decir que hay que barajar y dar de nuevo, pero hace veinte años que están repartiendo
las mismas cartas. Mi pálpito futbolológico es que de ahora en más afinarán la puntería con la nacionalización
de inmigrantes. Como lo está haciendo Francia.
El Futbolólogo

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