miércoles, 1 de abril de 2026

ITALIANO VERO


Nobleza obliga. El Mundial se jugará en medio de la Tercera Guerra Mundial. 63 son ya los países involucrados en conflictos internacionales, 15 más que los que viajarán a Estados Unidos, Canadá y México a jugar al fútbol.

En 1934 Italia organizó un Mundial durante el fascismo. En 1938, Francia hizo el suyo con las bombas en las orejas. En 1978, Argentina fue sede en medio de una dictadura. El ICE ya está en los aeropuertos esperando a las aficiones. Es así, el Mundial no decide a los gobiernos. Y a la FIFA no le importa la política fuera de Zúrich.

Lindo tema para seguir. De Paul dijo después del partido con Zambia: “No hacemos política” ¿Qué pensaría el Doctor Sócrates, padre de la democracia corinthiana (¿no lo conocés? Buscalo)? ¿Y Ronnie Helström, el arquero sueco que caminó con las madres de Plaza de Mayo durante el Mundial-78? CR7 posó con la bandera de Palestina... Si no queremos pensar en referentes afuera ¿Qué pensaría Maradona entonces? De Paul no se enteró de que la Finalísima no se jugó porque Qatar entró en guerra, y la guerra es política. Que él no la haga es una cosa, pero habla por más gente.

La selección le ganó a Zambia 5 a 0 y a Mauritania 2 a 1. La interpretación de estos amistosos fue que el equipo no estaba preparado para jugar contra España (en realidad, para ganarle). No hay que olvidarse que el fútbol no es una ciencia exacta. En el Mundial anterior, Julio Maldonado, periodista español con la mayor cantidad de partidos grabados y colección de revista deportivas de todo el mundo, predijo una goleada de Argentina a Arabia Saudita, nada más lejos de la realidad. Es cierto que a la albiceleste le cobraron muchos offside, uno de ellos erróneo (se dijo después). En síntesis: para ganar un Mundial tenés que ganarles a todos, a los rubios de ojos celestes y a los otros también.

No sé si lo dije en algún momento, mi candidato a campeón es Portugal, siempre y cuando Vitinha juegue todos los partidos. El volante del París Saint-German es único e incomparable con otro que haya visto. Es pequeño, envolvente y tiene una gran precisión en el armado del juego. Maneja los ritmos a su manera y es difícil de marcar porque corre todo el tiempo. A veces tiene cosas de Pirlo, aunque es más rápido; y de Mascherano, aunque es menos pica piedras. El resto del equipo es una suma de excelentes futbolistas que, además, se conocen. El técnico es bueno, Roberto Martínez, quien dirigió a Bélgica en Rusia-2018, sacando muy buenos resultados. Y también está Cristiano, el máximo goleador de la Historia del Fútbol, que con sus 41 años puede hacer de Roger Milla, el revulsivo camerunés de 42 que le complicó la vida a varios cuando ingresaba en Italia-90, incluida a Argentina.

Si hablamos de Cristiano hay que hablar de Messi también, del cual Jose Mourinho (vaya casualidad, otro portugués) dijo que por su manera de leer el juego, puede estar parado en la cancha si tiene un equipo que corra por él, dando a entender que no es involutiva su actividad en el fútbol de los Estados Unidos, relativamente inferior al del resto del mundo. Hoy Messi es un Bochini (pueden buscarlo si no lo conocen), un director de orquesta, un arquitecto, como dicen en Italia.

Sí, ya sé: el título del posteo iba por ahí. Pero vamos a esperar un poquito.

El fútbol de hoy tiene su punto crucial en la ocupación del espacio en comparación al fútbol que se jugaba en el siglo XX, con la única excepción de la Naranja Mecánica, selección holandesa de los setenta. También se puede tomar nota de otro deporte, como, por ejemplo, el básquet, para entender esta evolución del deporte en sí. Carlos Delfino, ex Generación Dorada del básquet argentino, hoy comentarista de la NBA en Italia, dijo en su último reportaje con Juan Pablo Varsky en Clank! que actualmente los entrenadores de la NBA tienen un tiempo preciso para poner a los jugadores en cancha, y no más de eso, para que no se lesionen, debido al ritmo, más alto que el de su época y mucho más que el de la de ídolos como Jordan o Magic Johnson (lo pueden buscar si no lo conocen). Aquí es donde yo encuentro un paralelismo (prepárense para leer esto…) entre lo que pasó en la visita de Japón a Inglaterra. No importa si ganaron 1 a 0. Lo que importa es que los nipones dominaron el campo por superioridad física y coordinación colectiva a un nivel que no sé si otra selección los supere (¿se imaginan si Bielsa fuera el técnico?). En Qatar 2022 superó a España y a Alemania, y hoy lo hace con el país dueño de la mejor liga del mundo. No con esto quiero decir que los japoneses tendrán una participación destacada en el próximo Mundial, porque el fútbol no es una ciencia exacta, como se dijo, y porque (se dijo también) cualquier rival te puede complicar.

Termino el posteo con los partidos del repechaje. Bolivia no podrá repetir la gesta de USA-94. Irak va a la Mundial (estando en guerra con Estados Unidos. Fin.). Todos los demás partidos fueron realmente electrizantes, con resultados ajustados, dos de ellos definidos por penales. Jugados la gran mayoría en simultáneo, me decidí por ver el Bosnia-Italia, definido por dos errores: el del arquero bosnio en el primer gol azzuro; y el de Bastoni, expulsado a los 41´ del primer tiempo por un cruce a Mecic cuando se iba solo de contra. La escuela de la barrida, de la cual los italianos son expertos, dice que al wing izquierdo se lo cierra con la pierna derecha, agarrando “abajo” pelota y jugador. Bastoni fue con la izquierda, que por anatomía choca rodilla… Lo que siguió fue aguantar y contragolpear para Italia, y una catara de centros bosnios que los laterales del equipo de Gattuso no pudo detener, a pesar de los despejes de los centrales y de la buena noche de Donnarumma. Mi opinión sobre esta Italia es que recurrieron a Gattuso para inyectar anímicamente a una generación que no tiene nada que ver con la suya. Es la tercera vez que la selección de las cuatro estrellas no va al Mundial. En 2006 ganaron el último y  en las siguientes competiciones siquiera pudieron pasar la primera fase. Muchos podrán decir que hay que barajar y dar de nuevo, pero hace veinte años que están repartiendo las mismas cartas. Mi pálpito futbolológico es que de ahora en más afinarán la puntería con la nacionalización de inmigrantes. Como lo está haciendo Francia.

 

El Futbolólogo

No hay comentarios:

Publicar un comentario