lunes, 21 de noviembre de 2022

Candidata



La realidad no es una, es múltiple, y está contaminada por nuestro estado de ánimo. Esto quiere decir que podemos estar llenos de dopamina, oxitocina, endorfinas cuando vemos a una mujer hermosa y de cortisol cuando vemos a la misma, fea. La producción hormonal distorsiona la realidad y por eso, conforme pasan los años, ya no damos importancia a esas conversaciones sobre cómo podríamos tener un mundo mejor o un país más justo. Nada de eso. Somos grandes.

Así y todo, un Mundial de fútbol sigue siendo un lugar donde también se saldan deudas históricas (les recomiendo el Estados Unidos-Irán del martes 29 de noviembre, 16hs. de Argentina), futbolísticas (Argentina-México, sábado 26, también 16hs.) o de hegemonías (España-Alemania, domingo 27, 16hs.). Es un lindo torneo, cuyas posibilidades de ganarlo es de un 99,9 para las selecciones que ya jugaron una final y un 0,01 para las que no.

Ahora imaginémonos este realismo (no mágico) para quien va a un mundial sabiendo que ni remotamente lo va a ganar ¿Se entiende el sentimiento? ¿No es maravilloso ver a esos hinchas del fútbol sub-desarrollado ilusionados como niños en la noche de reyes?

El fútbol ha cambiado y la liga inglesa como ninguna. Los jeques son dueños de clubes que contratan jugadores y técnicos de afuera. Pero la selección es distinta. Solo le falta, para ser un equipo inglés típico, reventar más la pelota buscando una segunda jugada, como en los viejos tiempos. 

No obstante, la historia dio pocos resultados al fútbol físico de los inventores cuando vistieron la casaca nacional. Será por eso que en este plantel el balón va por abajo, por los costados, mientras se arma la trenza arriba con cambios de posición y ritmo. Solo Pickford y Maguire, en casos extremos, tienen carnet para el pelotazo tradicional.

El fútbol cambió, ya lo dije, y ahora cualquier rival te presiona arriba. Solo los equipos que tienen defensores técnicamente dotados marcarán la diferencia en este Mundial, creo yo. John Stones (el 2, hablando en futbolero) es de la escuela de Pep. Pickford es un arquero que juega bien con los pies. Maguire (el 6) es el mejor cabeceador del mundo. Juntos emulan la dupla Cuti-Otamendi (el primero, más técnico que el segundo). Irán presionó fuerte y ninguno de los tres se complicó. En la descarga, Keiran Trippier, lateral derecho de 32 años y Luke Shaw, de 27, son salida limpia hasta la mitad de la cancha.

La pizarra 4-2-3-1 es mentirosa. Harry Kane, que aparece ahí como el punta de lanza, se tira a los costados. Los extremos, Sterling y Saka, cambian de posiciones. Saka mandó a la red como número 9 una pelota que le bajó Maguiere y Sterling, también como número 9, marcó a pase de Kane, que hizo el oficio de wing derecho en el tercero de los Pross.

Inglaterra juega 4-2-1-3, si es que se le quiere dar a Mount el lugar de enganche. Rice y Bellighan son claramente el doble 5. 23 y 19 años para cada uno. Sumo las edades porque el promedio es excelente, 26 años, la misma, casi, que la de Maradona en México-86.

Pero la distribución de este promedio también es interesante verla por secciones: 30 años para arquero y defensa (siempre tomando en cuenta los titulares); 21 para los dos pivotes y 22 si sumamos al tercer mediocampista; 25 para los delanteros. En síntesis: experiencia en el fondo; medios corredores; delanteros maduros.

Jugar contra un rival menor (Irán) nos posibilita analizar también cómo lo hace un equipo cuando no hay resistencia. Se ve el trabajo del entrenador, lo aprendido de memoria, lo practicado. La frase parece estúpida, pero es así. Después, cuando a estos mismos equipos les toca jugar con el cuco, se pueden ver las debilidades. Pero en este grupo no lo hay. Gales entró con repechaje y Estados Unidos por CONCACAF. La Irán de Queiroz distó mucho de la que nos complicó la vida en el Mundial-2014 ¿Se acuerdan? Todos atrás y Messi abriendo la lata con un gol imposible (más tarde chiquito Romero tapó una contra que podría habernos cambiado todo el recorrido).

Queiroz la dirigió ocho años, pero no es el Muñeco Gallardo. Tuvo una aventura horrorosa en Colombia que más tarde arreglo Pekerman (Mundial 2018). A su regreso a Irán cambió el catenaccio por la presión arriba.

El 4-4-1-1 y hasta el 5-3-2 pocos beneficios le trajo a la Irán de Queiroz, que se comió 6 de su rival. Así y todo ¿Tiene chances Argentina en un posible duelo contra Inglaterra? Dependerá de cómo llegue cada uno, obviamente, y, en caso de estar al completo, habrá que reforzar las bandas, el juego aéreo y gambetear mucho arriba.  

El Futbolólogo

No hay comentarios:

Publicar un comentario