LA BOMBA
Tal
vez no sea un buen título‚ lo reconozco‚ en plena Tercera Guerra Mundial. Cuando
Irán está haciendo llover misiles sobre el escudo de hierro de Israel‚ con Trump
haciendo tiempo para intervenir en medio de una guerra con Yemen. Y‚ además‚ Ucrania
y Rusia‚ el Sahel‚ Pakistán y la India‚ y el mar de China.
Y
entretanto‚ el Mundial de clubes‚ metáfora de la guerra donde también se saldan
(o buscan saldarse) deudas históricas. Como la Intercontinental de 2001 que le
ganó el Bayern a Boca‚ con gol de Samuel Kuffour‚ que debió ser anulado por infracción de Giovanni Elber a Clemente Rodríguez.
No
vi el partido de anoche por falta de conexión. Vi los resúmenes‚ las reacciones y leí los
mensajes que me mandaron. No hay mucho qué decir. Tal vez no haya tanta
diferencia entre éste y aquel Boca-Bayern de 2001. O tal vez el Bayern nos hizo
precio (cómo saberlo). No puedo decir quién jugó bien o mal si no vi el partido‚
pero sí darle un mérito a Russo por no a hacer lo que hubiera hecho cualquier técnico inxperto: cambiar todo el equipo. No‚ solo a los sancionados Figal
y Herrera‚ sin bajar a Bataglia a la defensa.
Sea como sea‚ este partido dejó en claro que Miguel Merentiel es el único jugador xeneixe que cruzó toda la tormenta riquelmista con Trayectoria Educativa Avanzada (TEA)‚ como dicen en la escuela técnica. Solo La Bomba estuvo a la altura de ese otro compañero de equipo: el jugador número 12‚ inseparable socio de emociones. El oráculo dice que van a haber muchos Mundiales para Boca‚ porque es una garantía de espectáculo humano en un planeta que está siendo comido por las máquinas.
Sin pretensión de melosa poesía‚ pero carcomido por la emoción‚ no me caben dudas de que este torneo ha sido un trampolín para el uruguayo. Las libretas ya están llenas de números. Se va. Y solo espero que esta vez‚ su traspaso no sea una guerra‚ como lo fue con Barco‚ Valentini y todos los demás.
El
Futbolólogo

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