SE ACABO LA JODA
A ver: Arabia le ganó a Argentina, Túnez a Francia, Marruecos a Bélgica, Camerún a Brasil, Corea a Portugal y Japón a España y
Alemania. Antes de que empiecen los octavos dos campeones del mundo ya están
afuera (Alemania y Uruguay) y un semifinalista de Rusia-2018 (Bélgica). Por 12
minutos casi se va España ¿Y nosotros le vamos a tener miedo a Australia?
Hace sesenta años, en el Mundial de Chile, no existían
las sustituciones ni las amarillas, el defensor podía ceder la pelota al
arquero cuántas veces quería y solo se daban dos puntos por victoria contra uno
del empate y cero de la derrota. Luego de que a Pelé lo masacraran en Inglaterra-66,
se creó la amonestación y los dos cambios por partido (México-70). Tras el
Mundial con peor promedio de goles (Italia-90), se empezó a dar tres puntos al
ganador, se acabó la cesión al arquero y solo pasaban dos equipos por grupo. En Francia-98 se pasó de 24 cupos a 32, otorgando tres plazas más
a África y a Asia-Oceanía, dos a CONCACAF y tres a Europa. Para entonces la Ley
Bosman (1995) significaba que ya no jugarían solo dos extranjeros por equipo,
sino los que se le plazca al club. La inclusión del VAR a partir de Rusia-2018
fue otro reglamento que buscó igualar la competencia.
Permitir cinco cambios por partido, más el VAR, más todo lo
que ya nombré, hace demasiado parejo el campeonato para un cuerpo técnico que
lo sepa aprovechar. Los grandes ya han aprendido la lección y de aquí en más no
cometerán errores. De los “equipos chicos” el único que veo con reales chances de
pasar es Suiza.
Argentina y Australia juegan un clásico desde aquella
repesca del 94, que con un equipo de lujo los del Coco Basile debieron luchar para ganar.
Esta selección de los Socceroos sabe jugar en largo, rompe bastante los
partidos y no achica mucho. En la pelota dividida van a muerte. Quedó visto que
a los de Scaloni le resultaron mejor los equipos que se cierran atrás, que dejan tocar. En caso
de darse un partido chivo, a Argentina le convendrá esperar a que ellos hagan primero los cambios y guardarse una bala en la recámara,
una que empieza con la sílaba “Dy”.
El Futbolólogo
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