NARANJO EN FLOR
El tango de los hermanos Expósto me hace acordar al tipo que
me llevó de la mano a festejar el Mundial-86.
Mi vejo murió cuatro meses después de la final de 2014. Las
tres palabras del estribillo: sufrir, amar y partir tienen todo otro sentido hoy. Perdónenme
si les estoy espoileando lo que sucederá.
PRIMERO, HAY QUE SABER SUFRIR…
Los veinticuatro años que viví el siglo XX fui rehén de la comparación entre Pelé y Maradona. Los números del brasileño eran enormes. Las hazañas de Diego, incomparables. Coincido con Jorge Göttling en que Pelé transformó al fútbol en
el deporte Uno. También con Galeano cuando reconoció que: “Maradona es el más
humano de los dioses.”
Los argumentos a favor de Diego, dejando de lado la extraterrestre
habilidad de ambos, siempre fueron su capacidad para recuperarse de las
lesiones o para jugar lesionado. Si aquel fútbol era inhumano, con la misma vara debería medirse a O Rey,
que jugó sin cámaras, tarjetas amarillas ni recambios. Todavía existe la imagen
de cuando salió en el ´66 como mutilado de guerra y Brasil terminó con diez el Mundial.
Pelé y Maradona le dieron a montones de niños una razón para
creer en sí mismos, independientemente de sus orígenes. Pero mientras todos discutíamos, un pibe de Rosario tenía que ponerse inyecciones para crecer. Nadie sabe qué habría sido de él sin ese tratamiento. Jugaba en Newell´s y ni La Lepra ni River quisieron ayudarlo. Tuvo que dejar todo después de la primaria para viajar a Barcelona.
… DESPUES AMAR…
Ganó el Mundial juvenil de 2005 y las Olimpiadas de 2008. Como diría Cherquis Bialo: “yo fui testigo de la Historia”. Viví, junto con amigos que leerán esto, la gloria del Barcelona, el equipo perfecto. Ahí le salía todo. Pero cuando perdió su primera final de Copa América con Argentina... empezó el calvario.
La película Héroes, de México-86, tenía una canción que
decía: “Más, me das cada día más. Aleluya por el modo que tienes de amar”.
Valeria Lynch le cantaba a un Diego que miraba el cielo con el pecho
inflado. Yo tenía diez años cuando vi eso. Maradona viajaba siempre a jugar los partidos, estuviese todo roto o cansado. Le imprimió al jugador argentino un compromiso
con la albiceleste.
Fue natural que le dieran la selección (en realidad fue una cama, con apoyo del pueblo futbolero). Pero D10S chocó la Ferrari y la culpa recayó en el rosarino que no jugaba como en el Barsa. Sus compañeros de club, en cambio, ganaron el Mundial de 2010. Al volver, los diarios españoles ponían tapas de consuelo, aconsejándole que "no fuera más adonde no lo quieren."
Pero no hizo caso y disputó la Copa América en su tierra. El técnico había cambiado. El equipo no ganó y otra vez las puteadas. Más tarde Argentina perdió tres finales seguidas. Hasta Pelé y Maradona lo criticaron. Por pavadas menores Redondo y Riquelme habían dejado la selección.
… DESPUES PARTIR…
Adidas tiene un lío bárbaro con las remeras de Messi. Se acabaron. Todo Bangladesh las tiene. Todo Qatar, Marruecos e Hispanoamérica (excepto un mexicano), brasileños y franceses en secreto, y el resto del Mundo (sin Holanda) también. Sofi Martínez sintetizó así la despedida:
"Yo solamente te quiero decir, se viene una final del mundo, y si bien todos queremos ganar la Copa, quiero decirte que más allá del resultado, hay algo que no te va a sacar nadie: atravesaste a cada uno de los argentinos. De verdad te lo digo, no hay nene que no tenga tu remera, que sea la original, la trucha o la inventada, la imaginaria. Y es verdad, marcaste la vida de todos. Y eso para mí es más grande que cualquier copa del mundo, (...) no te lo va a sacar nadie. Es un agradecimiento tan grande por ese momento de felicidad que le hiciste vivir a tanta gente. Ojalá te lo lleves en el corazón porque creo que es más importante (...) Ya lo tenés. Así que gracias, capitán."
Hoy será EL FINAL de la Historia ¿se dieron cuenta? El pibe que sufrió en silencio y amó como nadie se pondrá la camiseta argentina por última vez en los Mundiales. Y después de eso, no habrá después. Toda nuestra vida será un eterno ayer.
El Futbolólogo

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