viernes, 20 de septiembre de 2019


Fútbol y Nacionalidades
LOS CLUBES SON DE LA GENTE

Hoy me desperté con la noticia de que hubo un nuevo enfrentamiento entre facciones de la barra de River. Parece que no les importa el buen momento de su equipo. El presidente está en jaque y los medios partidarios como Olé solo hablan de cenas y subastas. No entiendo porqué no quieren profundizar ¿No basta con lo que pasó en la final del año pasado? “El fútbol se lo come todo” dijo León Gieco. Si River perdía la Copa quién me asegura que no habrían matado a un jugador.

Hace tiempo que vengo elaborando un proyecto llamado Fútbol y Nacionalidades con la ilusión de poder explicar la relación que hay entre ciertos fenómenos futbolísticos, sociales, culturales e institucionales. Puedo decir que a esta altura no he avanzado mucho, salvo por unos sofritos sobre Italia y Alemania, lo que me lleva a achicar el proyecto a los pocos países que consiguieron ganar la Copa del Mundo. Pero mientras hago, ideo lo que podría ser el capítulo destinado a nuestra querida Argentina.

Si algo tengo en claro es el título: Eterna rivalidad. Nuestra pelea la empezaron criollos y españoles, siguió con la independencia y la guerra entre unitarios y federales. Con la República nos convertimos en el granero del mundo y llegaron inmigrantes ansiosos de recibir tierra, repartida casi toda entre oligarcas. Ellos trajeron las ideas progresistas, socialistas y populistas que cristalizaron más tarde en el radicalismo y el peronismo, ambos de corte anti conservador, nunca unidos en la práctica. Democracia y dictadura es la otra forma de la pelea. Por eso cuando me hablan de “la grieta” como algo de los últimos tiempos, me río bastante.

Con el fútbol pasa exactamente lo mismo. Ningún país tiene tantos clásicos, tantas rivalidades a muerte (tal vez Italia o Brasil, no lo sé). Las ideas de Menotti tienen cierto sesgo federal (deporte como expresión de la cultura popular, inclusivo; selección del interior…); Maradona y Messi podrían quedar encuadrados en la defensa de lo unitario y, por qué no, relacionados con la unipersonalidad del peronismo. Bilardo representa la competitvidad extrema y Bielsa y Riquelme serían dos híbridos entre el menottismo y el bilardismo. 

Pero hoy hay otra calidad de rivales en la calles: los que salen armados y los que no. La mafia es un organismo que se considera dueña del extraviado, devolviéndole el derecho a ser que le robó el sistema. Y en medio de la balasera los rehenes van y vienen del laburo a la casa.

Este posteo fue muy rocambolesco, lo asumo. Será porque me inspiré en una frase que dijo Iorio hace veinticinco años en Mar de Fondo. La gente de la que él hablaba no es la que hoy maneja River. Es otra.


El Futbolólogo

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