Boca - River
MATAR O MORIR
Inédito. Nunca sucedió. Boca y River jugarán la final de
la Libertadores. Por primera vez un torneo continental se define con un Superclásico.
Atlético y Real Madrid ya se vieron las caras en la Champions 2014 y 2016, pero el rival
esperado era el Barcelona. Solo en tiempos de Guardiola, Mourinho, Messi y Cristiano
Ronaldo, blaugranas y merengues se convidaron batallas, aunque en semifinales.
No hay otro clásico europeo. Inter-Milan es un derby (Juventus
tiene más campeonatos) y el Bayern se lo come todo en Alemania. Liverpool-Man.
United es como un Boca-Independiente en Inglaterra. En países más chicos, pero
con títulos europeos, sí los hay. Holanda (Ájax-Feyenoord), Portugal
(Benfica-Porto) y Escocia (Celtic-Rangers) tienen su clásico «Nacional». En Brasil
Sao Paulo-Corinthians es estadual, lo mismo que el Flamengo-Fluminense de Río
de Janeiro. Cruzeiro-Atlético Mineiro o Gremio-Inter también son estaduales.
Colombia es otro caso parecido, con clásicos en Bogotá (Santa Fe-Millonarios),
Cali (América-Deportivo) y Medellín (Nacional-Independiente). Barcelona-Emelec
es el derby de Guayaquil, no el partido más importante de Ecuador, porque no
incluye a la capital Quito.
U. de Chile vs. Colo-colo y Alianza Lima-Universitario de
Perú son clásicos nacionales, aunque no lleguen a ser un River-Boca. Solo el Peñarol-Nacional
de Uruguay haría estruendo al otro lado del Río de la Plata. River, aunque haya
superado la semi con escándalo, juega mejor que Boca. Es superior
defensivamente y elabora mejor las jugadas de ataque, especialmente con Pity
Martínez. Armani es un arquerazo y el técnico Gallardo es respetado sobremanera
por el plantel y el club, lo cual descomprime bastante a la hora de armar el
equipo. Boca no tiene el mismo funcionamiento colectivo que su rival, hace agua
en zonas del campo y su técnico no dio seguridad siquiera después de ganar un
campeonato largo como el anterior de primera división.
Es probable que ninguno de los veintidós futbolistas que
salgan a la cancha sepa lo que está en juego. Solo los hinchas de cada club lo
vivirán como el duelo más importante de sus vidas. Porque si River gana la Copa
enterrará para siempre el fantasma de la B. Jamás un hincha de Boca podrá joder
con eso porque habrá perdido el clásico más importante de todos los tiempos, un
partido que no podrá ver nadie más que nosotros. Tal vez un Argentina-Brasil
en una final del Mundo sea más probable que otro Boca-River como éste. Los Millonarios
tendrán la mitad + uno de trofeos que los de azul y oro (4) y Gallardo subirá
sus acciones para agarrar la selección superando a Simeone en la candidatura. Pero
eso es poco al lado del alivio que dará no haber perdido el honor para todo el
viaje.
En efecto, si Boca gana la Libertadores será el infierno para River, que descenderá por segunda vez. El fantasma de la
B será un globo aerostático que sobrevolará por siempre Núñez, riendo como
el diablo en el show de AC-DC. Las gallinas quedarán más abajo que China al lado del cuadro xeneixe, que sumará su séptimo título e igualará a Independiente como Rey de
Copas. Guillermo no tendrá la selección, seguramente, por más que Angelici sea
medio dueño de la AFA, pero vengará helado en plato azul y oro el clásico que
perdió en su cancha el mes pasado.
Así será: la vida o la muerte. No hay otra cara de la
moneda.
Que sea lo que Dios quiera.
El Futbolólogo
Que sea lo que Dios quiera.
El Futbolólogo
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