viernes, 25 de marzo de 2022

¿POR QUÉ ITALIA NO VA AL MUNDIAL? 




En psicología existe una línea llamada constelaciones familiares, del psicoanalista Bert Hellinger. La misma trabaja los órdenes del amor en la familia, siendo la armonía el resultado del respeto de dicho orden y la desarmonización, un efecto de su desobediencia. Cada parte debe estar en su sitio, cumplir una misión, igual que en un equipo de fútbol. La resistencia a la ley implica la fuga de energía vital para el mantenimiento del espíritu de conjunto.

La teoría de constelaciones familiares es una manera simbólica de explicar por qué Italia quedó afuera de la Copa Mundial de Qatar 2022. Pero antes habría que dar dos o tres ejemplos

Todo el mundo habla del buen momento que vive River Plate desde la llegada de Marcelo Gallardo. Desde el punto de vista de la teoría psicológica de la que hablamos, esa transformación no habría sido posible sin el apoyo del mánager del equipo, Enzo Francéscoli, que debutó en esa función. El ídolo llegó de la mano del presidente Rodolfo D´Onofrio, quién a su vez lo usó para ganar las elecciones. La combinación de los tres es a lo que llamaríamos simbólicamente “orden del amor”. El proyecto Gallardo se respalda en la confianza del mánager, quién es respaldado por el presidente, igual que un abuelo da confianza a su hijo, quién, a su vez, se la da al nieto.

Un ejemplo más intrincado pero interesante por tener parecido con Italia en cuanto a lo histórico, es el del Barcelona de Pep Guardiola, para muchos el mejor equipo de todos los tiempos. Barcelona es la capital de Cataluña y el Barςa, según Manuel Vázquez Montalván en Fútbol, una religión en busca de un Dios, es “el ejército desarmado de Cataluña”. ¿Cómo se entendería esto? La región intentó independizarse varias veces de España. Entre 1618 y 1648 se produjo la Guerra de los Treinta Años que acabaría con la independencia de los Países Bajos (Holanda, en futbolero). Durante la misma, el reino de Francia, que estaba rodeado de España y Alemania, unidas bajo un mismo imperio (también hablando en futbolero), apoyó la independencia de Cataluña. Pero ésta no se dio y desde entonces los catalanes admiraron siempre a los holandeses, al punto de autoproclamarse “la Holanda del Mediterráneo”. 

Es cierto que hay muchas cosas en la forma de vida de ambos territorios que son parecidas. Siglos después, los intentos de independencia resurgieron, pero fueron sofocados y en 1973 el fútbol consiguió lo que la política negaba: el Barςa contrata al mejor jugador del mundo, Johan Cruyff. El holandés reconstruye el orgullo con victorias y gestos como el de ponerle Jordi a su hijo, nombre prohibido en ese entonces en España por ser catalán. Tras el retiro, Cruyff sería el DT ganador de la primera Copa de Europa del FC Barcelona en 1992, cambiando para siempre la forma de trabajo del club, que se enfocaría más en priorizar la subida de jugadores de inferiores que en la contratación de futbolistas de otros clubes. 

El Barςa forjó desde entonces un estilo de juego holandés valiéndose en la posesión del balón y de ese semillero surgió Pep Guardiola como discípulo de Cruyff. Once años más tarde, el abogado de él, Joan Laporta, fue elegido presidente. Declarado cruyffista, contrató a Rijkaard, con quien el equipo ganará la segunda Copa de Europa (Champions League). En 2008, Josep Guardiola, con Cruyff de mánager y el catalanista Laporta en el despacho, asumió la conducción del equipo, compuesto de excelentes prospectos de La Masía como Valdéz, Puyol, Piqué, Xavi, Iniesta y Messi. Los planetas se alinearon y lo demás es historia, al punto que el sentimiento de superioridad barcelonista se convirtió en catalanista, con un nuevo intento de independencia.

Ejemplos como el de River de Gallardo o el del Barcelona de Guardiola sirven tanto como el del Atlético del Cholo o el Inter de Mourinho, a quién se lo comparó con Helenio Herrera. Hay muchísimo de ellos en los que el triunfo marcó el camino hacia la tradición por la huella que dejó, y es en el retorno a esa huella que encontramos cierta línea de proyecto. Cuando se trata de una selección, la cosa se hace más larga porque el fútbol se mezcla con la patria, cuyos valores por lo general son anteriores.

“La condición de Italia es femenina” dijo Gianni Briera, citado por Segurola en la edición 2011 de Fútbol. Dinámica de lo impensado de Panzeri. “Su misión es preservarse y defenderse”, como lo hizo Roma durante los mil años que duró la Edad Media. Esa condición defensiva tiene nombre en el fútbol: catenaccio o cerrojo, llevada a la cúspide en los años sesenta con el Milan de Nereo Rocco y el Inter de Herrera. Catenaccio y contrapiede fue el que practicó la selección de Bearzot en la segunda ronda del Mundial de España 82; el mismo que le posibilitó a la Azzurra de Lippi ganar una semifinal inolvidable en Alemania 2006. Los arqueros italianos, desde Zoff a Buffon, y los líberos, de Scirea y Baresi a Cannavaro, jamás contaron con una delantera que valiera lo que ellos, con la única excepción de Riva, Paolo Rossi, Rivera o Baggio, o de arquitectos como Antognoni o Pirlo, u obreros a la medida de Tardelli o Gatusso. Armada de atrás para adelante, solo Verratti tiene cierta calidad en esta selección, Chiellini o Bonucci en la defensa, pero nada más. 

Italia ha cambiado su manera de ver el fútbol, asumámoslo. Cree que debe copiar al Barcelona o a la Holanda del 74 cuando su historia ha sido siempre la de aguantar y hacerse fuerte, esperar y contragolpear como Rocky ¿sino de dónde viene el famoso Forza Italia? Las teorías sobre el catenaccio abundan, desde las que van hacia la pérdida de aquel super equipo llamado Torino, que en los años cuarenta ganó todo e inspiró a otros. Hasta incluso en el ´47 la selección llegó a presentarse con diez jugadores del Toro más un arquero de la Juventus (Italia 3 – Hungría 2). La tragedia de Superga acabó con la vida de esos jugadores y el estilo defensivo de La Salermitana recién ascendida, y sus triunfos ante los grandes de la Serie A, incluido aquel Torino, inspiró al cerrojo. La pillería de los campeones mundiales del 34 y el 38, unida a la mente táctica de Pozzo, fue otra fuente.

Habrá muchas razones de porqué Italia cae últimamente en primeras rondas o no va a los Mundiales. Pero para la constelación la historia futbolística y la tradición del país deben ir juntas, sino los planetas se desordenan y los equipos pierden.


El Futbolólogo