viernes, 29 de marzo de 2019


EL PIPITA GINÓBILI

Hace unos meses me propuse recordar ocho números 8 del fútbol argentino y deseo hacer un paréntesis en la zaga para hablar de la selección. Casualmente las últimas fechas FIFA se saldaron con dos amistosos horribles que mostraron la ausencia de volantes de apoyo como los de antes, futbolistas clarificadores, aceleradores o pisadores de pelota. Martino, Guisti, Basualdo o Enrique fueron tan distintos entre sí como lo son de los mediocampistas de ahora.

Esta semana también se dieron dos hechos sin comparación: la despedida de Manu Ginóbili de San Antonio Spurs, con el retiro de la camiseta número 20, y el anuncio de Gonzalo Higuaín de que no seguirá en la selección. Por el lado de Manu, me sentí pleno, saciado, pero por el de Pipita, no. Me cayó la ficha que no me había caído con Mascherano, la de un ciclo que se termina, que no volverá y que deja replanteos.

Hay que ser un enfermo para revisar tu propio blog columna por columna a ver qué escribiste del futbolista que se despidió. Ya van diez años con esto. Por el lado del Real Madrid, fueron más los partidos que analicé en los que jugó Benzemá, y por el de la selección, me sorprende no haber caído en la trampa de criticarlo. De verdad, me sorprende.

Hace poco Bielsa dio una conferencia junto al brasileño Tité y el italiano Capello, dos técnicos de primer nivel, en la que afirmó que los medios de comunicación pervierten a la sociedad. El aplauso fue unánime. Hoy existe Youtube y se puede indagar en los archivos. Si quieren uno viejo, viejo, hay una charla de Menem con Bernardo Neustadt en la que el presidente argentino dice claramente que, ya en aquella época, los medios de comunicación podían torcer la opinión pública. Es de masivo conocimiento que antes de hacerse con el poder en 1989, Héctor Magnetto, empresario jefe del grupo Clarín, el más importante de Argentina, participó de las negociaciones, y que el delegado de Alfonsín, Rodolfo Terragno, se quedó helado al verlo ahí en la casa de Menem.

Los medios de comunicación tienen una fuerza terrible, incluso hasta el punto de desestabilizar gobiernos. Chiche Gelblung contó una vez que Magnetto le dijo que el puesto de presidente era menor al de él. Si esto pasa en la política, imagínense en otros ámbitos.

El diario deportivo Olé es del medio Clarín. Todos los futboleros vimos el video publicado por ellos en que se comparaba la última jugada de gol del Pipita en la final de Chile-2015 con un gol que Batistuta marcó desde un ángulo parecido, como si uno fuera el perro y el otro el bueno. Pero nadie se fijó en que la jugada previa era distinta, la posición del arquero, de los zagueros, ni que el tipo de partido o el resultado eran distintos. El video se vendió bien, el sensacionalismo nos cegó, la tarea estaba cumplida.

Los que somos del siglo XX vimos a Maradona y a Ruggeri jugar con dos generaciones distintas, la de México-86, Italia-90 y USA-94. En ese transcurso de ocho años Argentina ganó un Mundial, fue subcampeona y ganó dos Copas América. En 1994 el equipo estaba para otro título, pero el doping positivo de Maradona enlutó a la selección. Así y todo, la vara había quedado muy alta.

Esta generación de campeones juveniles (los últimos) y de campeones olímpicos (también los últimos) jugó tres finales en tres años seguidos con la selección mayor. En las tres fue superior a sus rivales y en dos de ellas perdió por penales. Cuando los medios de comunicación se dediquen a hablar de otra cosa, tendremos la distancia suficiente para ver si todo aquello fue un fracaso. De momento es hora de decirle Adiós a Higuaín y gracias. A diferencia de lo que pasó con Ginóbili en los Spurs, la 9 celeste y blanca no se retirará, tendrá un nuevo nombre y habrá que ver hasta dónde se llega sin él. 

El Futbolólogo